A pocos días de la celebración del Mundial en México, la avenida Capitán Carlos León, que conecta las terminales del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México, se ha convertido en un escenario de confrontación legal entre los sindicatos de taxistas y las empresas de transporte por aplicaciones como Uber y DiDi. Actualmente, la normativa establece que estas plataformas no pueden operar en el aeropuerto, una medida impuesta por el Grupo Aeroportuario Marina.
Este jueves, la Guardia Nacional inició operativos de control para frenar los “servicios irregulares” de transporte terrestre, buscando garantizar la seguridad de las personas usuarias. La situación no es nueva; desde 2022, este conflicto ha resurgido, intensificándose con bloqueos por parte de taxistas en las cercanías del AICM, quienes exigen medidas más firmes contra la competencia de las aplicaciones.
La reunión reciente entre las autoridades aeroportuarias y los taxistas resultó en la promesa de controles periódicos, aunque los conductores de taxis autorizados expresaron su insatisfacción, temiendo que las medidas no sean suficientes durante un evento masivo como la Copa del Mundo. “No queremos solo promesas, necesitamos un compromiso escrito”, comentó uno de los taxistas.
Las acciones de la Guardia Nacional han sido intermitentes, limitándose hasta ahora a amonestaciones verbales. Sin embargo, se ha informado a los conductores de Uber que podrían enfrentar sanciones más severas, como el retiro de tarjetas de circulación. En este contexto, la presidenta de la capital, Claudia Sheinbaum, abogó por una solución que considere que los taxistas pagan tarifas por operar en el aeropuerto, mientras que las plataformas digitales no incurren en los mismos costos.
DiDi, por su parte, manifestó que las soluciones gubernamentales no abordan de manera integral los desafíos de movilidad, enfatizando la necesidad de incluir a todos los actores del ecosistema de transporte en la discusión. En Guadalajara, otra de las sedes mundialistas, se presentó un plan para crear un área contigua al aeropuerto donde las plataformas puedan operar legalmente, evidenciando que el debate no es exclusivo de la Ciudad de México.
A lo largo de este tira y afloja, los taxistas insistieron en que sus tarifas no son comparables a las de las apps, ya que enfrentan costos adicionales como cuotas aeroportuarias y licencias que las plataformas no deben pagar. A pesar de ello, algunos pasajeros han comenzado a utilizar los servicios de Uber, aunque se les aconseja hacerlo fuera de las instalaciones del AICM.
Por otro lado, Uber defendió su derecho a operar en el aeropuerto, amparándose en una resolución judicial que prohíbe detenciones arbitrarias durante operativos. Sin embargo, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes mantiene que la aplicación no tiene autorización para operar dentro de las instalaciones.
La discusión plantea no solo un dilema entre taxistas y plataformas digitales, sino también una cuestión de regulación en un sector que sigue evolucionando. Con la resolución de este conflicto, cada vez más urgente a medida que se acerca el Mundial, parece que la batalla por el transporte en los aeropuertos de México está lejos de terminar.
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