Las autoridades de Ciudad de México han intensificado su lucha contra el crimen organizado, enfocándose en la notoria banda venezolana, el Tren de Aragua. Recientemente, una nueva detención ha llamado la atención: Yorbelis ‘N’, alias La Maracucha, acusada de múltiples delitos que abarcan desde la trata de personas hasta narcotráfico. Su captura destaca la continua expansión de este grupo criminal, conocido por su capacidad para establecer redes delictivas en varios países de Latinoamérica.
Las investigaciones que llevaron a su arresto comenzaron el año pasado, con un seguimiento meticuloso por parte de la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. La Maracucha fue detenida en la alcaldía Cuauhtémoc, un núcleo urbano central en la metrópoli, gracias a la colaboración de las fuerzas federales y locales. Las autoridades identifican su papel dentro del Tren de Aragua como crucial, señalando que la trata de personas es una de las actividades más lucrativas de la organización en la capital.
El Tren de Aragua, que ha extendido sus operaciones más allá de Venezuela a naciones como Colombia y Chile, se destaca por un enfoque diversificado en sus actividades criminales. El secuestro, la extorsión y el control del narcotráfico son centrales a su modus operandi. En esta última fase de su despliegue en Ciudad de México, La Maracucha ha colaborado con la mafia local, La Unión Tepito, a fin de maximizar sus ingresos a través de la explotación sexual.
Este año ha sido testigo de varias detenciones clave dentro del seno de esta organización. A principios de 2026, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, anunció la captura de seis miembros del Tren de Aragua en la colonia Valle Gómez, en la alcaldía Venustiano Carranza. Entre ellos se encontraba Lesli Valeri Flores Arrieta, quien administraba el cobro de derechos de piso de las mujeres víctimas de la red, además de gestionar las ganancias de la distribución de drogas. Este operativo dejó al descubierto una libreta que contenía listas detalladas de las mujeres sometidas a estas prácticas y los montos que debían pagar por su “protección”.
La lucha contra el Tren de Aragua representa un esfuerzo continuo por parte de las autoridades para frenar la creciente influencia de esta organización en México. Cada detención ha permitido a los investigadores avanzar en sus pesquisas, abriendo caminos para nuevos cateos y verificaciones administrativas. Así, el arresto de La Maracucha no solo es un golpe más a esta red delictiva, sino también un indicativo de la persistente y compleja presencia del crimen organizado en la vida urbana.
El Gabinete de Seguridad resalta que estos progresos han sido cruciales para arrojar luz sobre la estructura y operaciones de la banda, lo que sugiere que la lucha contra el Tren de Aragua todavía tiene muchos capítulos por delante. La reciente detención subraya la prioridad de las autoridades por erradicar la trata de personas y otras actividades ilegales que afectan a la comunidad, reafirmando la necesidad de una respuesta colectiva y multifacética frente a esta creciente amenaza.
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