La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México ha emitido una enérgica respuesta a las recientes acusaciones formuladas por el consultor político Peter Schweizer. En su análisis, Schweizer sostiene que el gobierno mexicano utiliza a los inmigrantes “como un arma” para influir en la política estadounidense, un argumento que ha comenzado a circular entre algunos sectores de la extrema derecha estadounidense, incluyendo medios como Breitbart y The Federalist.
Las afirmaciones de Schweizer incluyen la denuncia de que las representaciones consulares de México, tanto en su embajada como en otros consulados, están diseñadas para permitir que los migrantes—tanto regulares como irregulares—puedan influir en las decisiones políticas en Estados Unidos. Sin embargo, la SRE ha descalificado estas aseveraciones, catalogándolas como “falsedades carentes de sustento”.
Además, el consultor ha mencionado en su libro El golpe invisible que naciones como China y grupos como la “hermandad musulmana” alimentan una agenda para fracturar la sociedad estadounidense, argumentos que la SRE ha desmentido rotundamente. La repuesta mexicana subraya que sus labores consulares se limitan a ofrecer asistencia a ciudadanos mexicanos en el extranjero, promoviendo relaciones económicas y culturales, de manera similar a lo que realiza Estados Unidos en México.
México es un país clave en el contexto migratorio hacia Estados Unidos, con más de 38 millones de ciudadanos mexicanos residiendo en informacion.center vecino, representando un 57% de la población hispana, según datos del Pew Research Center. La SRE también señala que la mayoría de estos latinos son ciudadanos estadounidenses nacidos en el territorio.
En medio de este clima, figuras conservadoras han repetido el discurso de Schweizer, alegando que la red consular de México es prueba de una estructura organizada para influir en las políticas estadounidenses. Sin embargo, la SRE recuerda que la constitución mexicana prohíbe la intervención en la soberanía de otros países. Por lo tanto, asegura que su personal diplomático no promueve ni participa en acciones políticas, ya sean directas o indirectas.
Schweizer también argumenta que los “diputados migrantes”, que representan a los mexicanos en el exterior, organizan protestas violentas en Estados Unidos, aunque no presenta evidencia que respalde estas afirmaciones. A pesar de que algunos seguidores del movimiento MAGA (Make America Great Again) han apoyado sus declaraciones, la SRE refuerza la importancia de actuar conforme a las normas internacionales.
Entre las funciones de la embajada mexicana está brindar apoyo consular, lo cual, según Schweizer, se opone a las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el contexto actual de expulsiones de inmigrantes. Este tema ha tomado mayor relevancia tras la muerte de dos activistas en Minnesota a manos de agentes federales, algo que ha exacerbado el debate en torno al tratamiento de los migrantes en Estados Unidos.
Finalmente, Schweizer critica que los libros de texto enviados a los hijos de migrantes mexicanos en Estados Unidos están diseñados para reforzar su identidad mexicana sobre la estadounidense. No obstante, la Secretaría de Educación Pública ha explicado que estos materiales tienen como objetivo apoyar el aprendizaje del español y fomentar la educación de los niños migrantes.
En la actualidad, este enfrentamiento entre las autoridades mexicanas y las acusaciones del sector conservador estadounidense resalta las tensiones en torno a la migración y el papel de México en el escenario político estadounidense.
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