Damián Alcázar, un reconocido actor mexicano de 73 años originario de Jiquilpan, ha vuelto a captar la atención mediática por su interpretación de Daniel Arizmendi, conocido como “El Mochaorejas”. Este infame secuestrador, que operó en México durante los años noventa y se le atribuyen al menos 200 raptos, ha sido objeto de una nueva serie de ocho episodios disponible en la plataforma VIX. Aunque inicialmente Alcázar rechazó el papel, su curiosidad se despertó al leer el guion, el cual no presentaba una glorificación de la violencia, sino temas que él considera “interesantes, importantes y necesarios”.
El actor ha interpretado a personajes similares a Arizmendi en el pasado, como Luis Alfredo Garavito, el mayor violador y asesino de niños en Colombia, así como a Campo Elías Delgado, un veterano colombiano que asesinó a 29 personas en una sola noche. Alcázar sostiene que es fundamental no olvidar la historia de El Mochaorejas para prevenir que tales atrocidades se repitan, enfatizando que la violencia y el crimen no deben ser olvidados ni minimizados.
La popularidad del género “true crime” ha sido objeto de críticas en años recientes, y Alcázar se ha distanciado de proyectos que tienden a romantizar a criminales. Ensayando su carácter y tras varias investigaciones, evita caer en las representaciones superficiales y sensacionalistas que a menudo se encuentran en la ficción. Para él, la violencia que caracterizó a los años noventa resuena con la realidad actual de México, donde el secuestro masivo y otras formas de violencia persisten, aunque bajo diferentes fórmulas.
Alcázar comparte que la inseguridad en informacion.center sigue siendo un problema grave, resaltando que muchos de los desafíos sociales y económicos que enfrentamos hoy han sido arrastrados desde finales de los años setenta. El actor señala la importancia de abordar las necesidades básicas de la población para realmente reducir la violencia, argumentando que un país sin hambre y con acceso a educación y servicios de salud tiene menos probabilidades de ser escenario de exclusiones violentas.
Respecto a la política actual, Alcázar ha expresado que se siente optimista por la estrategia de seguridad implementada por el gobierno, que ha resultado en un alto número de detenciones y decomisos de drogas. No obstante, también reconoce que la relación entre México y Estados Unidos, especialmente en el contexto del narcotráfico, es compleja y delicada. Considera que el enfoque actual se diferencia del enfoque radical del pasado, que provocó más daño que soluciones.
El actor enfatiza la necesidad de un enfoque humanista, sugiriendo que se debe trabajar hacia un cambio gradual, aunque consciente de que esto tomará tiempo. Alcázar se mantiene firme en su creencia de que la humanidad y la dignidad deben ser centrales en cualquier política pública, mirando hacia un futuro en el que la cultura y la historia sean recordadas no solo como un eco de violencia, sino como lecciones valiosas para construir un mejor país.
La información presentada se basa en datos hasta el 23 de enero de 2026.
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