En el dinámico cruce entre la tecnología y la cultura contemporánea, surge un fenómeno notable: las empresas tecnológicas buscan cada vez más infundir un valor estético y cultural en sus marcas, haciéndolas más accesibles y atractivas para el público. Un ejemplo ilustrativo es el enfoque de Anthropic, que intenta materializar lo etéreo de la inteligencia artificial a través de elementos físicos como pop-ups, objetos de mercadería y publicaciones impresas. Según Tom Garland, fundador de la consultora de marcas Edition + Partners, estas iniciativas proporcionan una textura perceptible que permite a la inteligencia artificial sentirse más tangible y comprensible en el mundo real.
Por otro lado, OpenAI, competidor en el ámbito de los chatbots, ha adoptado un enfoque similar, pero con un matiz distintivo. La compañía ha estado colaborando con talentos del mundo de la moda para desarrollar su primera campaña de narración de marca para ChatGPT. Esta campaña se ha manifestado en una serie de películas titulada Everyday Moments, lanzada en septiembre de 2022, dirigida por Miles Jay, conocido por su trabajo en moda y música. Acompañado de un equipo estelar que incluye al fotógrafo de moda Samuel Bradley y al estilista Carlos Nazario, OpenAI presenta a su chatbot como un compañero cotidiano que facilita la interacción en la vida diaria, lejos de las visiones futuristas de la inteligencia artificial y optando por una estética más humana y lo-fi.
La tendencia que se está desarrollando va más allá de estas dos empresas; muchos en la industria creativa han observado un creciente interés de las marcas tecnológicas en capturar elementos del mundo de la moda. Garland señala que su agencia ha anticipado un aumento en la demanda de marcas tecnológicas que buscan una pregunta clave: “¿Cómo logramos que la gente se interese?” Estas empresas han estado enfocándose durante años en la funcionalidad, claridad y el lenguaje de rendimiento, pero ahora han despertado a la necesidad de distinguirse. Esta distinción radica en el lenguaje visual, el gusto, el tono y la experiencia física que crean comunidad alrededor de sus productos.
La inclusión de elementos de moda y estilo de vida permite a estas compañías convertir sus productos en símbolos reconocibles y relevantes. Están inundadas de la presión de mantenerse al día con las demandas del consumidor, al igual que las marcas de moda que lanzan nuevas colecciones con rapidez y adaptabilidad.
La campaña de OpenAI, al posicionar a ChatGPT como una presencia solidaria y accesible en la vida cotidiana, demuestra cómo la tecnología puede encerrarse no solo en su funcionalidad, sino también en su forma de conectar emocionalmente con los usuarios. Respondió con frescura y autenticidad, extrapolando el ethos de la moda a un campo que tradicionalmente ha sido más técnico que estético.
Este movimiento, en 2026, destaca una transición significativa en cómo las marcas tecnológicas buscan involucrar y hacer resonar su mensaje en la vida de los consumidores. En un mundo donde la primera impresión importa, el desafío para estas empresas es claro: lograr que sus ofertas no solo sean entendidas, sino deseadas.
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