La inflación subyacente multivariada ha mostrado un incremento notable, según los datos más recientes de la Reserva Federal (Fed) de Nueva York. En diciembre, este índice se elevó al 2.8%, un salto considerable respecto al 2.4% registrado en noviembre. Esta aceleración, impulsada principalmente por las presiones en los precios de servicios no relacionados con la vivienda y en el costo de bienes, sugiere que la meta de inflación del 2.0% dispuesta por el banco central estadounidense será difícil de alcanzar en el corto plazo.
Los funcionarios de la Fed, que han estado observando de cerca estas tendencias, anticipan que las presiones inflacionarias disminuirán a lo largo del año. Este optimismo se basa en la expectativa de que los efectos de los aranceles impuestos durante la administración del expresidente Donald Trump empiecen a perder fuerza. Desde que se implementaron estos aranceles, gran parte del desvío por encima de la meta de inflación se ha atribuido a su impacto en los precios de bienes y servicios.
A pesar de que el mercado laboral ha mostrado signos de debilidad, este contexto inflacionario ha hecho que varios responsables de la Fed se opongan a nuevas reducciones de tasas de interés. El banco había recortado su tasa de interés de referencia en tres cuartos de punto porcentual el año pasado, situándola en un rango de 3.5% a 3.75%, un nivel que se ha mantenido desde su última reunión a finales de enero.
Sin embargo, las expectativas del mercado apuntan a una posible relajación monetaria adicional en el futuro próximo, aunque poco se ha indicado desde la Fed sobre la viabilidad de una mayor flexibilización. En una reciente comparecencia en Nueva York, Lorie Logan, presidenta de la Fed de Dallas, expresó su escepticismo ante los recortes de tasas previos debido a la persistente inflación. No obstante, se mostró “cautelosamente optimista”, sugiriendo que la política monetaria actual está encaminada a favorecer una desaceleración de la inflación hacia el objetivo establecido.
Logan destacó que se espera que algunos efectos de los aranceles, especialmente en la inflación de bienes, comiencen a desvanecerse. Esto, combinado con un mercado laboral “más o menos equilibrado”, podría contribuir a mitigar las presiones inflacionarias en otros sectores.
En este complejo escenario económico, queda por ver cómo se desarrollarán las políticas monetarias y cuáles serán sus efectos en los objetivos de inflación del banco central en el futuro cercano.
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