Yogur: el superalimento que trasciende culturas
El yogur es un alimento que se encuentra en casi todas las culturas culinarias del mundo, y no es sorprendente, dado sus múltiples beneficios para la salud. Este lácteo, en sus diversas formas —griego, skyr, natural, labneh, y kefir—, es conocido por ser una fuente rica en proteínas, calcio, minerales y vitaminas. Además, tiene propiedades preventivas contra el cáncer. Un estudio reciente, que siguió a 150,000 personas durante tres décadas, reveló que quienes consumen yogur al menos dos veces por semana presentan una menor incidencia de cáncer colorectal, gracias a su capacidad para favorecer una microbiota intestinal saludable.
La nutricionista Lauren Manaker destaca la importancia de elegir yogures etiquetados con “cultivos vivos y activos” para obtener el máximo beneficio probiótico, ya que no todos los yogures del mercado contienen estas bacterias benéficas. Agregar a su dieta este alimento puede contribuir a la reducción de la hinchazón, mejorar la regularidad intestinal y aumentar la absorción de nutrientes.
Opciones de yogur más saludables
Al considerar cuál yogur es el más saludable, un consejo clave es optar por el yogur natural y sin azúcar. Este tipo, al estar fermentado, puede promover una mejor digestión gracias a las bacterias beneficiosas que contiene, además de fortalecer huesos y el sistema inmunológico. En una porción de seis onzas, hay aproximadamente 8 gramos de proteína.
El yogur griego, que se obtiene al colar el yogur normal para eliminar el suero líquido, tiene una textura más espesa y un sabor más ácido. Este proceso incrementa su contenido proteico y reduce los carbohidratos y azúcares, dejando a su paso una mayor saciedad y una respuesta más controlada de azúcar en la sangre.
El skyr, un producto lácteo islandés elaborado con leche descremada, ofrece aún más proteína que el yogur griego. Por otro lado, el kefir, conocido como el “rebelde” de la familia de los yogures, es una bebida que no solo es amigable con el intestino, sino que también se asocia con una reducción de la inflamación en el cuerpo.
El momento ideal para consumir yogur
No hay un único momento óptimo para consumir yogur; su procesado en el organismo puede variar según horarios, digestión, hormonas y salud intestinal. La investigación sugiere que la digestión es más activa durante el día, ya que la acidez estomacal y las enzimas digestivas son más efectivas por la mañana. Esto podría explicar por qué muchas personas se sienten mejor al comer yogur a media mañana o almuerzo que por la noche.
A pesar de ello, lo más adecuado no depende solamente de la hora, sino también de con qué se combinen los alimentos, la tolerancia al lactosa y la salud gastrointestinal. Se recomienda consumir yogur acompañado de comidas, ya que esto ayuda a que las bacterias beneficiosas pasen mejor a través del tracto digestivo.
Potenciando los beneficios del yogur
Una combinación interesante es la de yogur y miel. Investigaciones han demostrado que esta mezcla aumentó los niveles del probiótico Bifidobacterium animalis en el intestino. Aunque no se observaron cambios significativos en digestión, estado de ánimo o cognición, se sugiere que la miel podría ser una forma natural de enriquecer los beneficios probióticos del yogur.
Con toda esta información sobre el yogur, queda claro que es un alimento que merece un lugar destacado en nuestra dieta, no solo por su versatilidad, sino también por los significativos beneficios que aporta a nuestra salud.
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