El autócrata y expresidente Alberto Fujimori, condenado por corrupción, robo y crímenes de lesa humanidad, dejó la noche del viernes su lugar de reclusión en Lima y fue trasladado a una clínica privada de la comunidad peruano-japonesa.
No es la primera vez que lo hace, debido a su delicada salud, pero este lunes tuvo que ser ingresado en un exclusivo sanatorio privado de Lima para someterse a un cateterismo y una cirugía coronaria consistente en la colocación de dos stents, dispositivos para desbloquear las arterias.
Su hija mayor, la tres veces candidata presidencial Keiko Fujimori, informó de que la intervención duró 40 minutos y el médico personal del reo, el congresista Alejandro Aguinaga, dijo que el paciente “está estable”.
“La parte más importante ha sido la colocación de stents, para abrir la arteria que se encontraba obstruyendo en un 70%”, comentó la líder del partido opositor Fuerza Popular, que también enfrenta un proceso judicial por lavado de activos, organización criminal y obstrucción a la justicia. La fiscalía ha pedido 30 años de prisión para ella, acusada por la supuesta recepción ilegal de millonarios aportes de campaña de la constructora brasileña Odebrecht.
El exmandatario tiene cinco sentencias judiciales, pero Chile aceptó la ampliación de la extradición por otros dos casos de violación de derechos humanos, cuyos juicios orales aún no han iniciado.
El viernes por la mañana, el Gobierno formalizó la solicitud a la justicia chilena de ampliar la extradición del preso para juzgarlo por otros seis casos y delitos cometidos durante el fujimorato, entre ellos: homicidio calificado, lesiones graves, corrupción, secuestro agravado y revelación de secretos de interés nacional. El exasesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, cumple igualmente una pena de 25 años de prisión por los casos Barrios Altos y La Cantuta, además de delitos de corrupción.
Montesinos telefoneaba a personas cercanas al exgobernante desde la oficina del director del centro de reclusión de máxima seguridad en la base naval del Callao.
El preso más caro de Perú
Después del traslado de Montesinos, el ministro de Justicia, Aníbal Torres, comentó que la permanencia de Fujimori en el penal de Barbadillo estaba en evaluación. El área construida en la década pasada para el autócrata tiene un área mayor a 100 metros cuadrados en un espacio que cuenta con una huerta, sumando en total más de 700 metros cuadrados en un cuartel de la policía.
Según un informe del año pasado del diario El Comercio, Fujimori es el preso más caro de Perú: para mantenerlo cada mes el Estado gasta en él un monto equivalente a 45 reos. A finales de septiembre, el ministro de Justicia fue más explícito sobre su situación penitenciaria: “En comparación con los demás, está en una cárcel dorada y eso no se justifica. ¿Por qué va a tener un tratamiento diferente?”, cuestionó Torres.
Tras la cirugía del lunes, la líder opositora ha pedido al Gobierno de Pedro Castillo garantizar la salud de su progenitor. “Esperamos que se garantice la vida de mi padre como cualquier otro interno. Ha habido rumores de la posibilidad de cambiar de penal a mi padre. En el estado de salud en el que se encuentra sería un atentado contra su vida”, dijo a la prensa local.
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