La Cámara de Diputados arrancó la discusión sobre la reforma a la Industria Eléctrica propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador desde el 1 de febrero pasado.
El dictamen, aprobado desde el viernes 19 de febrero por la mayoría de Morena en la Comisión de Energía y sin cambios, busca beneficiar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el despacho de la energía que genera la electricidad para todo informacion.center.
La propuesta del Presidente estipula que se priorice el despacho de las plantas hidroeléctricas, seguidas de las centrales geotérmicas, termoeléctricas, nuclear de Laguna Verde, y demás de la CFE, relegando al último las de generación con sol, viento y de ciclos combinados de privados.
Previo a su discusión el presidente Andrés Manuel pidió a los legisladores federales no cambiar ni una coma del texto enviado por el Ejecutivo el pasado 1 de febrero.
Frente al pleno y en compañía de todo el grupo de Morena, el diputado presidente de la Comisión de Energía, Manuel Rodríguez González, estimó conveniente su aprobación porque la iniciativa presidencial “plantea el rescate y fortalecimiento de la CFE garantizando la calidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional, manteniendo tarifas bajas inclusive reduciendolas”, dijo.
“En las consideraciones se deja muy claro que los cambios propuestos de ninguna manera implican la concesión de un trato preferencial a la CFE, en detrimento de los competidores privados del mercado eléctrico mayorista, que en 2020 tuvieron una participación del 60.6 por ciento y así continuarán, por lo tanto es falso que tenga la intención de impedir la libre competencia. El fondo de la iniciativa es recuperar la función rectora y de planeación del Estado en una área estratégica como la eléctrica para garantizar la seguridad energética y nacional”, argumentó al presentar el dictamen en tribuna.
La Cofece emitió una opinión negativa sobre esta legislación y recomendó no aprobarla, ya que quebranta la competencia y “otorga ventajas exclusivas injustificadas a las empresas generadoras de energía eléctrica de la CFE, garantizándole la venta de su producción sin que ésta sea necesariamente la más económica”.
El dictamen será discutido por todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara baja, para después ser votada y posiblemente aprobada en lo general.
De existir alguna reserva, cada legislador pasará al frente del pleno para explicar el sentido de su modificación particular, misma que será sometida a todos los diputados federales para decidir si consideran los cambios o no y se pueda aprobar en lo general y particular.
De acuerdo con la presidencia de la Mesa Directiva se tenían registrados 65 participantes del partido Morena, 20 de Acción Nacional (PAN), 12 del Revolucionario Institucional (PRI), 11 del Trabajo (PT), siete del Movimiento Ciudadano (MC), seis del Encuentro Social (PES), cuatro del Verde Ecologista (PVEM) y tres de la Revolución Democrática (PRD).
Previo a su discusión por los diputados, se realizaron dos días de Parlamento Abierto para debatir la Iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica entre funcionarios, especialistas, académicos y sociedad civil.
Los días 11 y 12 de febrero, entre más de 80 ponentes, se advirtió que aprobar la reforma en sus términos podría ocasionar incumplimientos a los acuerdos comerciales internacionales que podrían ocasionar juicios e incertidumbre para los inversionistas.
Especialistas también apuntaron que la propuesta de ley obligará a los mexicanos a consumir energía cara y sucia y se pondría en freno el desarrollo de energías limpias, que desmotivarán la inversión.
El Consejo Coordinador Empresarial consideró que la propuesta abría las puertas a una expropiación indirecta de las plantas privadas, mientras que la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) coincidió en que la reforma condena al país a consumir energía cara y contaminante.
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