Un tema de gran relevancia y delicadeza emerge a través del trabajo del artista Pablo Rasgado, quien, en su más reciente obra, ha explorado la complejidad del paisaje palestino, un territorio marcado por la historia y la violencia. En su libro, un compendio de fotografías y reflexiones, el artista mexicano traza un mapa no lineal que conecta las cicatrices del paisaje con las historias de resiliencia de sus habitantes.
Durante sus visitas a diversas localidades palestinas, como Ramallah, Hebrón y Nablus, Rasgado ha documentado no solo la fragilidad de la arquitectura, sino también la riqueza cultural que enfrenta un presente incierto. Originalmente, su proyecto estaba destinado a culminar en una exposición programada para 2024, sin embargo, la escalada de violencia y conflictos en la región han transformado esa idea inicial en un libro. Esta decisión no solo permite preservar un testimonio visual, sino que también invita a una reflexión más profunda sobre el significado de los muros, tanto físicos como simbólicos.
La obra accede a la esencia del paisaje, examinando, a través de un enfoque tafonómico, los restos que quedan en un entorno donde la historia es constantemente reescrita. Rasgado sostiene que la arquitectura no es solo un elemento estático, sino un medio que alberga tanto a las personas como a sus narrativas. Este enfoque se convierte en una herramienta crucial para entender un lugar tan complejo como Palestina, donde cada piedra y cada muro cuentan una historia que se resiste a ser olvidada.
Durante sus investigaciones, el artista ha vivido momentos de tensión y riesgo, enfrentándose a un entorno en el que la violencia es omnipresente. Su permanencia en la región le ha permitido una comprensión más rica y matizada, desafiando la superficialidad que a menudo acompaña a las percepciones occidentales sobre conflictos ajenos. Esta inmersión se traduce en su obra en una mirada profunda, donde el paisaje se convierte en un registro de la memoria colectiva.
El libro, además de ofrecer una mirada artística única, se presenta en múltiples idiomas —árabe, inglés y español— lo que resalta su intención de alcanzar un público más amplio. Rasgado reflexiona sobre la importancia de la publicación física en una era dominada por la comunicación digital, destacando que el libro no solo sirve como un medio de expresión, sino también como un puente que conecta diferentes contextos y culturas.
En este sentido, su obra se convierte en una forma de intervención en el discurso global sobre Palestina, recordando que el conflicto no debe ser visto como un fenómeno aislado, sino como parte de una narrativa histórica de siglos. Así, el libro “Horizonte” no solo recoge la esencia de una región, sino que invita al lector a cuestionar y entender la profunda complexidad de un lugar donde la historia y el presente se entrelazan de manera inextricable.
Las palabras de Rasgado resuenan como un eco de la urgencia y la esperanza, instando a todos a no perder de vista las historias que las geografías complejas nos cuentan. Su trabajo, un testimonio visual y emocional, hace un llamado a la empatía en un mundo donde a menudo se olvida que detrás de cada conflicto hay vidas, culturas y memorias que merecen ser escuchadas y preservadas.
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