En un fascinante entrelazado de historia familiar y patrimonio artístico, Marina Fernández de Córdova ha presentado un libro que captura más de tres décadas de recuerdos visuales y relaciones intergeneracionales. La obra, que se publicó simultáneamente con el nacimiento de su nieta Clara, reúne fotografías de su madre, la princesa Beatriz Hohenlohe Langenburg-Yturbe, tomadas entre 1977 y 2014 en viajes alrededor del mundo. A través de este proyecto editorial, la familia busca rendir homenaje a una línea femenina de mujeres notables, comenzando con Trinidad von Scholtz Hermensdorff, duquesa de Parcent, nacida en Málaga en 1857.
La duquesa fue una pionera no solo en el arte del mecenazgo, sino también en la exploración cultural. Mantenía reuniones célebres en sus palacios, donde intelectuales y artistas se reunían para compartir ideas y elevar el valor del arte. Su legado fue continuado por su hija, Piedad Yturbe, y más tarde, su nieta, Beatriz Hohenlohe, quien comenzó a capturar el mundo a través de su lente en su juventud.
Un aspecto central del libro es cómo la historia se entrelaza con México, comenzando con Francisco de Yturbe y Heriz, tatarabuelo de Hohenlohe, quien emigró a Pátzcuaro, Michoacán, en el siglo XVIII. Su vida y sus relaciones, que incluyen un matrimonio con una descendiente directa de Moctezuma, aportan un ángulo fascinante a la narrativa familiar. Tras la Independencia de México, este antepasado se convirtió en capitán y se dice que salvó la vida de Simón Bolívar, mostrando la intrincada conexión entre España y México.
El libro no solo es un compendio de imágenes, sino que también ilustra una dinámica familiar rica en exploración cultural y artística. Beatriz, en sus viajes, se interesó especialmente por los matriarcados de diversas culturas, desde las mujeres mapuche en Chile hasta las saharauis en ceremonias religiosas. Su mirada, sensible y técnica, resalta las vidas de estas mujeres, mostrando su fortaleza y su papel en la preservación de la cultura.
Marina, en su trabajo diario con artesanos mexicanos, ve el proyecto editorial como un ritual de reconexión con su bisabuela y como una limpieza familiar, reafirmando su papel en la historia que han tejido las mujeres de su familia. En este sentido, la publicación del libro durante la semana del arte en México coincide con un redescubrimiento de su identidad cultural y artística, así como con un llamado a la importancia del legado femenino.
A medida que el libro “Entre viajes y matriarcados” se adentra en su lectura, su trasfondo de amor, arte y una tradición inquebrantable se hace evidente, dejando al lector con una profunda apreciación por las travesías que han definido a esta familia y su conexión con México. La obra no solo embellece un álbum familiar, sino que también presenta una narrativa viva que invita a la reflexión sobre el papel de las mujeres en la historia y su influencia en el mundo del arte y la cultura.
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