Este viernes, el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, sostuvo una importante reunión con Ronald Johnson, el embajador designado de Estados Unidos en México, justo un día antes de su llegada oficial al país. Este encuentro tuvo lugar en la Secretaría de Relaciones Exteriores y se caracterizó por un ambiente cordial y un diálogo franco, en el que ambas partes coincidieron en la importancia de cultivar una relación bilateral fundamentada en los principios de cooperación y respeto.
Durante la reunión, De la Fuente confirmó que la próxima semana, la presidenta Claudia Sheinbaum recibirá formalmente las cartas credenciales de Johnson. Por su parte, el embajador estadounidense utilizó sus redes sociales para destacar lo positivo de su primer encuentro, expresando su agradecimiento por la cálida bienvenida y el apoyo de México en los trámites necesarios para su nueva posición.
Además, el embajador Ronald Johnson compartió que, al llegar a México junto a su esposa Alina, visitó la emblemática Basílica de Guadalupe. En este lugar, realizó un acto de fe en el que pidió “sabiduría y fuerza” en relación con su responsabilidad, destacando la relevancia de su papel en beneficio de ambas naciones.
En un contexto más amplio, este encuentro se produce días después de que se anunciaran cargos federales de “terrorismo” en Estados Unidos contra Pedro Inzunza Noriega y su hijo, dos presuntos líderes del cártel de los Beltrán Leyva, acusados de facilitar el tráfico de fentanilo y de participar en el lavado de dinero del Cártel de Sinaloa. Esta medida se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para abordar la creciente crisis del fentanilo y su vinculación con actividades del crimen organizado, que continuarán siendo un foco de atención en las relaciones entre México y Estados Unidos.
La fiscal general de EE. UU., Pamela Bondi, subrayó la peligrosidad de estas organizaciones, calificando al Cártel de Sinaloa como una “organización terrorista compleja y peligrosa”. Su declaración enfatiza que la lucha contra este tipo de criminalidad requiere respuestas legales innovadoras y contundentes.
Este primer paso en la interacción entre el canciller y el embajador marca potencialmente un nuevo capítulo en la cooperación entre ambos países, en un momento crítico para abordar desafíos comunes como el narcotráfico y sus consecuencias. La próxima semana, cuando Johnson presente sus cartas credenciales, se anticipa que se promoverán conversaciones más profundas sobre la seguridad y otros aspectos de la agenda bilateral.
Es un periodo significativo para las relaciones México-Estados Unidos, que, como se ha evidenciado, sigue estando marcado por complejas interacciones que requieren diplomacia efectiva y colaboración constante.
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