La controversia en torno a la Colección Gelmán, uno de los acervos de arte moderno más valiosos de México, ha cobrado intensidad en los últimos meses. A principios de año, el anuncio de la cesión de esta colección al Banco Santander, lo que implicaría su salida del país, desató numerosas reacciones en la comunidad artística. Las obras de destacados artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo están bajo especial protección debido a las estrictas leyes de Patrimonio en México.
En una reciente entrevista, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, aseguró que la colección regresaría a México en unos dos o tres años. Esta afirmación se produjo en un contexto de creciente presión pública, en la que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, instó a Curiel a ser más transparente respecto al acuerdo. El deseo del gobierno es claro: mantener la colección en territorio mexicano.
La situación de la Colección Gelmán es compleja y tiene raíces que se remontan a más de tres décadas, desde el fallecimiento de sus propietarios, la pareja de millonarios europeos Gelman. Desde entonces, el estado mexicano ha buscado diversas maneras de preservar este importante patrimonio artístico en un museo nacional. Actualmente, la colección se exhibe en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México, donde se espera que permanezca al menos hasta junio de este año, coincidiendo con el Mundial.
Sin embargo, las cartas abiertas firmadas por figuras relevantes del mundo del arte han criticado al Instituto Nacional de Bellas Artes (Inbal) por su “opacidad” y la falta de claridad en la gestión de la propiedad privada, intrusivamente rodeada de incertidumbres. Los términos del acuerdo de cesión son fuente de especulación; aunque inicialmente se mencionó un plazo de cinco años, este ha sido objeto de debate. Curiel ha declarado que la colección debe “ir y volver” durante este período, lo que implica la posibilidad de futuras exposiciones en otros museos mexicanos.
No solo la cesión de la colección ha sido objeto de discusión; también la situación legal asociada ha traído consigo una serie de intrigas y conflictos. El fallecimiento del productor de cine Jacques Gelman y la compleja relación del curador Robert R. Littman con la colección han añadido capas de complejidad, con múltiples herederos que disputan los derechos sobre estas obras. En 2024, Sotheby’s intentó subastar algunas de estas obras, incluidas de autores protegidos por la ley mexicana, lo que llevaron al gobierno a paralizar el evento.
El futuro de la Colección Gelmán sigue envuelto en incertidumbre, pero la insistencia de la comunidad artística y las autoridades culturales sugiere un compromiso hacia su retorno a México. La historia de esta colección ilustra no solo la lucha por el patrimonio cultural, sino también la necesidad de un diálogo más abierto entre las diversas partes interesadas para asegurar la conservación y el disfrute de estas invaluable piezas de arte.
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