Bienvenidos a una nueva columna que explora los hábitos y rutinas de pensadores y líderes que han logrado optimizar su vida personal y profesional. Aquí nos adentramos en las prácticas que marcan la diferencia.
En esta ocasión, exploramos el camino del maestro Shi Heng Yi, un experto en artes marciales shaolin y fundador del Templo Shaolin Europa en Otterberg, Alemania. Desde 2011, ha guiado a estudiantes en el monasterio, combinando entrenamiento físico con una profunda práctica mental. Conocido por su conocimiento en kung fu y su dedicada búsqueda de la meditación, Yi nos enseña a vivir una vida más serena, a través de principios que buscan sincronizar la mente y el cuerpo, mientras cultivamos resiliencia frente al caos cotidiano. Su próximo libro, El espíritu Shaolin: El camino hacia la autocomprensión, se propone ampliar este legado, ofreciendo herramientas para alcanzar un estado de equanimidad.
Durante una conversación virtual, Yi compartió cuatro hábitos que pueden ayudar a cualquier persona a desacelerar y ser más consciente en su día a día. A pesar de haber dejado atrás la vida en el templo, mantiene ciertas prácticas de su contexto monástico que considera beneficiosas.
Dedica los primeros 30 minutos del día a la quietud
Maestro Shi Heng Yi: “Usualmente, al despertar, las personas tienden a distraerse con el teléfono o con las obligaciones familiares que exigen atención inmediata. Propongo que, si bien es un reto, intenten despertarse media hora antes de lo habitual. Este tiempo es para ti, donde nadie más te requiere. Este espacio es crucial para reconectar contigo mismo y no deberías emplearlo en planear tu día, sino simplemente estar presente. La constante prisa del mundo nos arrastra, y esta práctica de tranquilidad se asemeja a la meditación. No necesitas adoptar posturas complejas. Es cuestión de entender cómo te sientes. ¿Estás en modo de carrera o has llegado a un estado de calma?
“Cultivar este hábito matutino debería ser tan habitual como cepillarte los dientes. Si intentas concentrarte pero la mente comienza a divagar en pensamientos sobre tareas pendientes, considera usar herramientas, como enfocarte en tu respiración. Observa cada inhalación y exhalación, y establece un temporizador para medir cuánto logras mantener esa concentración. Es un compromiso contigo mismo y con tu bienestar.”
Visualiza tu identidad como una hoja en blanco
“La verdadera cuestión es que lo que poseemos en la vida—ya sean bienes materiales, relaciones o logros—no define quiénes somos. La identificación con lo que hacemos o poseemos es una ilusión. Comprender esto es fundamental para nuestra autocomprensión.”
Estos principios, basados en la milenaria tradición shaolin, invitan a todos a reflexionar sobre cómo podemos integrar prácticas que propicien una vida más equilibrada y consciente en un mundo agitado.
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