La vida laboral está llena de cambios y adaptaciones, y Mariela es un ejemplo claro de ello. Con una licenciatura en Comunicación, comenzó su carrera en medios impresos, luego se trasladó al sector público y posteriormente regresó a la iniciativa privada. Pero ante tanto movimiento, surge una pregunta importante: ¿puede Mariela sumar todos sus años laborales y acceder a una pensión justa?
La respuesta es afirmativa. Para quienes han trabajado tanto en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en diferentes momentos de sus vidas, existe la posibilidad de utilizar un esquema conocido como “Portabilidad de Derechos”. Este mecanismo permite consolidar las semanas acreditadas en ambas instituciones, lo que puede resultar en una pensión más robusta y justa.
Este recurso es esencial, ya que permite unificar el historial laboral de aquellos empleados que han navegado entre el sector público y privado. Con esta portabilidad, los trabajadores pueden acceder a mejores recursos al momento de su vejez. Jorge Alfredo Ramos, un especialista en estrategia patrimonial, incluso se refiere a este procedimiento como “una llave mágica para rescatar tus semanas perdidas”, enfatizando la importancia de buscar asesoría profesional para maximizar los beneficios.
La portabilidad fue inicialmente firmada en 2009 entre el IMSS y el ISSSTE, pero fue hasta 2023 que se formalizó un convenio con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) que simplifica el proceso. Este acuerdo ha permitido reducir la carga administrativa de los trabajadores, optimizando los procedimientos y mejorando la coordinación entre las distintas instituciones.
Para beneficiarse de la portabilidad, es fundamental cumplir con ciertos requisitos. Primero, es necesario haber cotizado en ambos institutos. Segundo, los trabajadores deben estar dentro de la Ley 73 del Seguro Social o la Ley 97 y pertenecer al régimen de cuentas individuales del ISSSTE. Además, se requiere tener al menos 60 años, aunque es posible iniciar el trámite a partir de los 59. También es necesario estar en un periodo de conservación de derechos en el IMSS y contar con una constancia de periodos reconocidos por ambas instituciones.
El proceso de portabilidad comienza en el instituto donde se tiene la última cotización. Los pasos incluyen la solicitud de transferencia de derechos, la presentación de información sobre periodos y salarios, y la obtención de documentos que certifiquen las semanas cotizadas. Posteriormente, el interesado deberá continuar con su trámite de pensión en el mismo instituto donde se realizó la solicitud inicial.
Un aspecto vital a tener en cuenta es que, una vez obtenida la resolución de pensión, el instituto solicitará a la afore la transferencia de los recursos acumulados, que se utilizarán para financiar dicha pensión. Después de este proceso, el beneficiario deberá acudir a su afore para solicitar el retiro de los recursos disponibles.
La portabilidad de derechos se presenta como una herramienta valiosa para aquellos que han trabajado en diversos sectores a lo largo de su vida laboral. Cada semana cuenta y, con la guía adecuada, es posible maximizar los beneficios y asegurar un retiro digno y cómodo.
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