El Congreso del estado de Chiapas ha dado un paso significativo en la lucha contra la violencia de género al aprobar la Ley Monzón, una medida que busca despojar de la patria potestad a aquellos que hayan sido condenados por feminicidio. Esta legislación se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la violencia en informacion.center y busca no solo castigar a los perpetradores, sino también salvaguardar el bienestar de los hijos e hijas de las víctimas.
La Ley Monzón, cuya designación rinde homenaje a la memoria de las víctimas de feminicidios y a sus familias, establece que aquellos hombres que cometan este delito perderán automáticamente sus derechos de patria potestad. Esta disposición es un intento por parte de las autoridades de proteger a los menores de edad, quienes a menudo se ven atrapados en el ciclo del abuso y la violencia que permea muchas familias en México.
El enfoque de esta nueva norma no solo busca una respuesta penal, sino que también trata de enviar un mensaje claro sobre la gravedad del feminicidio. En un país donde, lamentablemente, las cifras de violencia de género son alarmantes, esta legislación se erige como un esfuerzo por crear una cultura de respeto y protección hacia las mujeres. Permitir que un feminicida mantenga derechos sobre sus hijos e hijas se había convertido en un punto de gran preocupación, ya que los niños pueden quedar en una situación de vulnerabilidad extrema, siendo testigos del dolor y la pérdida sufridos por sus madres.
La medida ha sido recibida con aprobación por parte de diversas organizaciones sociales y activistas que han estado luchando por los derechos de las mujeres y por un cambio en el sistema que muchas veces ha fallado en proteger a las víctimas. Sin embargo, también ha suscitado debates sobre la necesidad de un enfoque más amplio que no solo se limite a sanciones penales, sino que contemple apoyo psicológico, social y educativo para aquellos afectados por la violencia.
Con esta ley, Chiapas se suma a otros estados que están tomando medidas para enfrentar el feminicidio de manera más contundente, destacando la urgencia de abordar este problema en múltiples frentes. A medida que se implementen estas políticas, será fundamental observar su efectividad y el impacto en las familias involucradas, así como el posible efecto disuasorio que puede tener en la perpetuación de estos actos violentos.
En un mundo donde cada vez más se demanda justicia y acciones concretas contra la violencia de género, la Ley Monzón representa un avance legislativo notable que no solo busca castigar a los culpables, sino también cuidar y proteger a las futuras generaciones. La lucha por la igualdad y la seguridad de las mujeres sigue siendo una prioridad, y decisiones como estas marcan un camino hacia un futuro más justo y equitativo.
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