Los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han generado una fuerte reacción en el Congreso estadounidense, evidenciando la división entre los partidos políticos. Desde la perspectiva republicana, la operación fue celebrada, mientras que los demócratas la condenaron enérgicamente.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, expresó que “hoy Irán se enfrenta a las graves consecuencias de sus funestos actos”. En el Senado, Lindsey Graham, un firme defensor de la intervención en Irán, aplaudió lo que describió como una operación “bien planificada”, anticipando que sería “violenta, extensa” y, según él, exitosa. Tom Emmer, destacado republicano en la Cámara, catalogó la ofensiva como un “acto de fuerza audaz” de la administración de Donald Trump.
Sin embargo, entre las voces republicanas disidentes se destacan el congresista Thomas Massie y la exparlamentaria Marjorie Taylor Greene. Massie manifestó su oposición a la guerra, señalando que esto no se alinea con el lema “Estados Unidos primero”, y anunció planes para colaborar con el demócrata Ro Khanna en la búsqueda de un voto del Congreso sobre la intervención.
Taylor Greene, quien fue aliada de Trump pero renunció tras una disputa con él, tildó la operación militar como “una traición” hacia su base.
En el bando demócrata, varios líderes expresaron su rechazo contundente. Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado, pidió al gobierno que informe al Congreso, reiterando que “los estadounidenses no quieren otra guerra costosa e interminable en Oriente Medio”. Por su parte, Jack Reed, principal demócrata en la comisión de fuerzas armadas del Senado, acusó a Trump de haber llevado a Estados Unidos a una guerra sin la aprobación del Congreso y sin una estrategia clara para su resolución. Bernie Sanders, otro demócrata influyente, calificó la acción de Trump como “una guerra ilegal, premeditada e inconstitucional”.
A pesar de las críticas, el senador demócrata John Fetterman, entre los primeros en reaccionar al ataque, elogió la operación, afirmando que Trump está “dispuesto a hacer lo que es correcto y necesario para lograr una paz real en la región”.
Este complejo panorama refleja las tensiones que persisten en la política estadounidense, además de subrayar un futuro incierto en las relaciones con Irán. La situación sigue evolucionando, y se espera que las reacciones en el Congreso y en la opinión pública sean decisivas en los próximos días.
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