Las coaliciones partidistas han colapsado en Coahuila, el único estado mexicano que celebrará elecciones este año, sirviendo como un preludio crucial para la significativa elección de 2027, que transformará el panorama político nacional. Coahuila, gobernado por Manolo Jiménez Salinas del PRI, se prepara para renovar su Legislatura local el próximo domingo 7 de junio. Este estado, con una población de 2.5 millones de ciudadanos y 25 diputaciones en juego, se ha convertido en el foco de atención de los partidos, que han desmantelado las alianzas forjadas para las elecciones de 2024.
Mientras el PRI ha logrado establecer una alianza con la histórica Unidad Democrática de Coahuila (UDC), ha fracasado en su intento de colaborar nuevamente con el PAN. Esta ruptura fue anunciada por el líder nacional del PAN, Jorge Romero, en octubre, lo que ha llevado a una nueva dinámica política en la región. Por su parte, Morena solo ha conseguido una alianza con el PT, dejando a su otro aliado tradicional, el Partido Verde, a competir por su cuenta.
Históricamente, Coahuila ha representado un bastión del PRI, gobernado por la dinastía Moreira durante más de una década. A pesar de la caída de este partido a nivel nacional, sigue siendo la principal fuerza política en el estado, habiendo ganado la gubernatura y varias diputaciones en 2023. La reciente fractura de la alianza con el PAN ha sido atribuida a disputas sobre candidaturas y un deseo de revitalizar la imagen del panismo, lo que ha llevado al partido a su peor resultado en la historia de Coahuila durante las elecciones de 2024, donde solo obtuvo el 4.35% de los votos y ganó un solo municipio.
El panorama no es más favorable para la coalición oficialista. La unión de Morena y el PT se vio truncada por la exclusión del PVEM, que ha optado por apoyar candidatos independientes. A pesar de esto, ambos partidos han tratado de fortalecer su posición, aunque han enfrentado desafíos significativos. En 2023, Morena, a pesar de ser la segunda fuerza política en el estado, tuvo que presentar candidaturas independientes.
De cara a las próximas elecciones del 7 de junio y tras la fragmentación de fuerzas, se anticipa que el voto se disperse entre las coaliciones PRI-UDC y Morena-PT, así como los partidos que concurrirán solos: el PAN, el PVEM, Movimiento Ciudadano y las formaciones locales Nuevas Ideas y México Avante. Las campañas iniciarán el 5 de mayo, lo que genera una atmósfera de incertidumbre y expectación en el estado.
A través de esta serie de desearcusaciones y reconfiguraciones políticas, Coahuila no solo se convierte en un campo de batalla electoral este año, sino también en un termómetro para las alianzas futuras que darán forma a la política mexicana hacia el 2027, un año decisivo en el contexto electoral del país.
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