La presidenta Claudia Sheinbaum se reunió este sábado en Palacio Nacional con un selecto grupo de economistas, un encuentro que cobra relevancia en el contexto de la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La mandataria destacó en sus redes sociales que México “avanza con visión de bienestar, prosperidad compartida y justicia social”, subrayando la importancia de mantener un diálogo técnico en momentos decisivos para la economía regional.
Este encuentro se produce en un entorno donde los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá delinean los temas que se someterán a revisión en el acuerdo comercial. Los desafíos son claros: tensiones en torno a medidas arancelarias, reglas de origen, políticas energéticas y estrategias de relocalización de cadenas productivas, conocidas como nearshoring, que consolidan a México como un socio estratégico en América del Norte.
En la reunión participaron importantes figuras del gobierno, incluidos los secretarios de Economía, Relaciones Exteriores, Hacienda y Crédito Público, y Agricultura y Desarrollo Rural, entre otros. Asimismo, la discusión incluyó a subsecretarios de áreas críticas, así como a representantes de instituciones financieras clave como Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras).
Entre los economistas asistentes se encontraban nombres destacados como Gabriela Dutrénit, Gerardo Esquivel y Mariana Rangel, todos ellos expertos en temas de política macroeconómica y comercio internacional. A pesar de la relevancia del encuentro, la presidencia no detalló los temas específicos abordados, pero se percibe que esta reunión busca fortalecer la posición negociadora de México frente a sus socios comerciales, especialmente en el marco del T-MEC, que está diseñado para una evaluación de su funcionamiento seis años después de su implementación en 2020.
El gobierno mexicano ha enfatizado la importancia del T-MEC en el dinamismo del comercio a nivel regional y en la atracción de inversiones asociadas al nearshoring. Sin embargo, también ha enfrentado controversias, particularmente con Estados Unidos, en torno a políticas que afectan sectores vitales como energía y agricultura.
Contextualmente, es relevante mencionar que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el martes que “ni siquiera pensaba” en el T-MEC, considerándolo “irrelevante” durante una visita a una planta automotriz de Ford en Detroit. Esta declaración subraya las complejas relaciones comerciales en la región y el desafío constante de las autoridades mexicanas para gestionar la dinámica entre estos tres países.
En un panorama económico global cada vez más incierto, el diálogo y la colaboración entre las naciones se tornan imprescindibles. La reunión de este sábado es, sin duda, un paso crucial hacia la búsqueda de una agenda que favorezca no solo a México, sino también a sus socios en la región.
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