La reciente muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, en un operativo llevado a cabo en Tapalpa, Jalisco, ha generado un profundo impacto en la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta organización criminal es considerada por agencias estadounidenses como una de las más violentas del hemisferio. Este acontecimiento marca un claro punto de inflexión, ya que, a diferencia de lo que ocurrió con el Cártel de Sinaloa tras la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el CJNG enfrenta un futuro incierto en cuanto a su sucesión y liderazgo.
Un aspecto crucial a destacar es que el heredero natural de “El Mencho”, Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, se encuentra extraditado a Estados Unidos y cumple una condena de cadena perpetua, eliminando así una transición directa en el mando. En este contexto de vacíos de poder, al menos cinco figuras emergen como contendientes significativos para el liderazgo del cártel.
Juan Carlos Valencia González, apodado “El 03” o “El R3”, se perfila como uno de los candidatos más fuertes. Como hijastro de “El Mencho” y hijo de Rosalinda González Valencia, una pieza clave en la estructura financiera del CJNG, combina la legitimidad familiar con una notable capacidad operativa. Comandante del Grupo Élite, el ala táctica del cártel, se le atribuye el liderazgo en numerosas incursiones y gestiones de control en plazas estratégicas. Documentos filtrados sugieren que su influencia se extiende por el sureste de Jalisco, con proyecciones hacia Colima. Cabe mencionar que Estados Unidos ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por información que lleve a su captura, lo que indica su relevancia en el panorama actual del cártel.
Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, es otro candidato mencionado como posible sucesor, aunque su apoyo interno se basa en una estructura operativa más que en lazos familiares. La Fiscalía General de la República lo señala por su correlación con estrategias de reclutamiento y entrenamiento. Las autoridades estadounidenses lo vinculan con el Rancho Izaguirre, un presunto centro de adiestramiento del grupo, lo que refuerza su posición como potencial líder militar.
Por su parte, Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”, tiene un perfil de jefe regional, con control significativo sobre áreas estratégicas en Jalisco, Michoacán y Nayarit, además de influencia en Zacatecas. Considerado un fuerte líder externo al núcleo familiar del cártel, su enfoque se centra en la administración y expansión territorial del CJNG.
Otra figura relevante es Ricardo Ruiz Velasco, apodado “El Doble R” o “El R2”. Mantiene influencia en la zona metropolitana de Guadalajara, un área clave para el cártel tanto en términos financieros como logísticos. Su considerable control sobre la infraestructura urbana del grupo le otorga un papel destacado en cualquier reconfiguración del liderazgo.
Finalmente, Heraclio Guerrero Martínez, conocido como “El Tío Lako”, representa el aspecto financiero del cártel. Su influencia se manifiesta principalmente en Michoacán y en las operaciones de robo de combustible, esenciales para la economía criminal del CJNG. Aunque su poder es más regional, sus actividades aseguran importantes fuentes de financiamiento para la organización.
La falta de una línea sucesoria clara puede llevar a disputas internas y fragmentaciones dentro del cártel, algo que se ha observado en otras organizaciones criminales en situaciones similares. La capacidad de alguno de los nombres destacados para consolidar apoyo, mantener el control territorial y evitar luchas internas será fundamental para el futuro del CJNG, cuyo legado ha sido construido durante más de una década bajo el liderazgo de “El Mencho”.
Este análisis se basa en información hasta el 24 de febrero de 2026, pero continuará evolucionando conforme se desarrollen los acontecimientos en el ámbito criminal en México.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























