Canadá y China han dado un paso significativo hacia la normalización de sus relaciones comerciales con un nuevo acuerdo que promete reducir aranceles en sectores clave, como los vehículos eléctricos y la colza. Este pacto, anunciado por el primer ministro Mark Carney, representa un esfuerzo por reconstruir la cooperación entre ambos países tras años de tensiones comerciales. Carney, que se convirtió en el primer líder canadiense en visitar China desde 2017, destacó la importancia de mejorar la relación con el segundo mayor socio comercial de Canadá, superando meses de fricciones diplomáticas.
El acuerdo inicial permitirá a Canadá importar hasta 49,000 vehículos eléctricos de origen chino con un arancel del 6.1%, en un contexto donde durante el mandato del exprimer ministro Justin Trudeau, este arancel alcanzó el 100% en respuesta a sanciones similares impuestas por Estados Unidos en 2024. Este cambio se enmarca en un intento por restablecer condiciones comerciales más justas y competitivas, permitiendo a Canadá aprender de innovaciones en la industria automotriz y acceder a cadenas de suministro cruciales.
A su vez, el acuerdo también aborda el ámbito agrícola, una vez marcado por restricciones mutuas. China había impuesto aranceles que afectaron más de 2,600 millones de dólares de productos canadienses en represalia por las tarifas impuestas por Trudeau. Ahora, se espera que, bajo el nuevo pacto, China reduzca los aranceles sobre las semillas de colza, que representan un mercado de 4,000 millones de dólares para Canadá, a niveles significativamente más bajos.
Este contexto también se ve reforzado por la expectativa de que Canadá se convierta en un hub para la energía limpia, con Carney anticipando una inversión considerable por parte de China en su sector automotriz. De esta manera, informacion.center norteamericano se posiciona hacia una meta de emisiones netas cero, mientras busca fortalecer su infraestructura de producción y almacenamiento de energía.
Con esta evolución, Carney enfatiza que la relación con China se ha vuelto más predecible y colaborativa, sugiriendo que ambos países están preparados para aprovechar sus respectivas fortalezas en un entorno donde Estados Unidos se ha vuelto un socio complejo debido a su enfoque proteccionista.
Así, Canadá y China no solo están reabriendo las puertas del comercio, sino que se están preparando para construir un futuro más robusto y mutuamente beneficioso, abriendo nuevas oportunidades para sectores tan variados como la producción de vehículos eléctricos y la agricultura. Este acuerdo podría ser el inicio de una nueva era en las relaciones entre ambos países, potenciando el comercio y la inversión en una economía global cada vez más interconectada.
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