Camilo Barboza-Soto, un artista visual de origen mexico-venezolano, ha capturado la atención del mundo del arte contemporáneo con su enfoque innovador y transdisciplinar. Nacido en Maracaibo en 1983, Barboza-Soto se establece en la Ciudad de México, donde su formación en arquitectura, diseño gráfico y artes plásticas—adquirida en países como Venezuela, Brasil y México—ha permitido que su obra desafíe las clasificaciones tradicionales.
Su práctica artística abarca no solo la fotografía, sino también el collage, la inteligencia artificial, la escritura y la intervención en espacios públicos. El corazón de su trabajo es una investigación poética que se centra en temas de desplazamiento, memoria y experiencia migratoria, usando lenguajes visuales que promueven la postmemoria y ponen en cuestión las estructuras hegemónicas.
La diversidad cultural en la vida de Barboza-Soto se hace evidente en su habilidad para fusionar tecnología y espiritualidad, así como ciencia y simbolismo. Su fotografía, que a menudo es intervenida y crítica, se convierte en el eje desde donde surgen otras formas de expresión artística. Su serie de naturalezas muertas, collages y obras generadas por inteligencia artificial cuestionan los límites entre lo natural y lo artificial, mientras que su trabajo se fundamenta en la observación meticulosa del entorno, así como en un estudio profundo de archivos, saberes indígenas y relatos históricos.
Barboza-Soto concibe el arte no solo como un medio estético, sino como un acto político y espiritual. Sus obras invitan al diálogo entre el cuerpo, la naturaleza y el futuro, resonando con corrientes contemporáneas como el ecofeminismo y las alianzas multiespecies. Se argumenta que el arte tiene la capacidad de ser un catalizador de cambio social y una forma de resistencia contra las estructuras de poder que oprimen tanto a los seres humanos como al medio ambiente.
Su currículum incluye exposiciones individuales notables, como “Después del Mar” en 2016 en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia y “El Barro de la Tierra” en 2019 en el Museo Casa Natal del General Santander. Su más reciente intervención, “La Fascinación de lo Incomprensible” en 2025, tuvo lugar en el espacio público CLEARSKY en la Ciudad de México, donde se presentaron piezas dentro de vitrinas, montadas sobre una fachada, ofreciendo una experiencia artística accesible a todos.
Además, Barboza-Soto ha sido parte de exposiciones colectivas en instituciones prestigiosas, incluyendo el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México y el Museo Nacional de Colombia. Su participación en ferias internacionales como ARCO Madrid y ArtBO Bogotá ha ampliado su alcance en el ámbito artístico global.
En 2016, fue becario de SOMA, gracias al apoyo de la Fundación Cisneros, un proceso que enriqueció su visión conceptual y su colaboración en el arte contemporáneo latinoamericano. La influencia de su trabajo se ha extendido más allá de las galerías, llegando a espacios públicos en ciudades como París y Cúcuta, donde sus intervenciones convierten las calles en territorios de poesía y subversión.
La obra de Barboza-Soto vive en el misterio y en lo incomprensible, revelándose a través de la contemplación y la intuición. Su enfoque resuena con la idea de que el asombro es una forma de resistencia fundamental, lo que hace de su trabajo una contribución valiosa al diálogo sobre el arte y su papel en la sociedad actual. La información presentada corresponde a la fecha de publicación original del contenido.
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