Se anticipa una drástica caída en las importaciones de petróleo de China desde Venezuela a partir de febrero de este año. Esta reducción es consecuencia del reciente control ejercido por Estados Unidos sobre el sector energético venezolano, lo que ha llevado a una disminución significativa en el número de petroleros que zarpan hacia la nación asiática.
Desde diciembre, tras la imposición de un bloqueo por parte del entonces presidente Donald Trump, los buques que transportan petróleo venezolano han enfrentado serias dificultades. El bloqueo apunta a los barcos sancionados y se enmarca dentro de las políticas de presión sobre el régimen de Nicolás Maduro. A raíz de ello, muchos armadores han optado por regresar a aguas venezolanas tras cargar para eludir posibles confiscaciones.
A pesar de los desafíos, alrededor de una docena de petroleros lograron salir de Venezuela con destino a Asia, aunque la mayoría ha regresado tras un acuerdo que estipula un suministro de petróleo por valor de 50 millones de barriles, negociado entre el gobierno interino de Caracas y Washington. Se estima que tres de estos buques continuarán su trayecto hacia China, llevando con ellos un total de aproximadamente 5 millones de barriles, una cifra muy inferior a los 642,000 barriles diarios que Venezuela exportaba a China en 2025.
El nuevo panorama presenta una complejidad adicional. Las refinerías chinas, tras adquirir grandes volúmenes de petróleo venezolano a finales del año pasado, no sienten la urgencia de buscar suministros alternativos inmediatos. Según estimaciones, todavía hay millones de barriles en tránsito hacia China, con cifras que varían entre 43 y 52 millones, según diferentes analistas.
La situación también podría influir en las refinerías independientes de China, conocidas como “teteras”, que han sido los mayores consumidores del crudo venezolano. A medida que la oferta disminuye, estas refinerías podrían enfrentarse a la necesidad de diversificar sus fuentes de petróleo, considerando alternativas canadienses como el Cold Lake y el Access Western Blend.
Por último, las teteras suelen procesar crudo venezolano para transformarlo en betún utilizado en la construcción de carreteras. Durante los últimos años, han implementado tácticas para sortear las sanciones de Estados Unidos, marcando el petróleo como suministros de Malasia o Brasil.
Este delicado juego geopolítico en torno al petróleo venezolano dejará consecuencias significativas para el panorama energético en el continente. A medida que se desarrolla este escenario, será crucial observar cómo se reconfiguran las rutas comerciales y qué estrategias adoptarán los actores involucrados para adaptarse a la nueva realidad.
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