El reciente enfoque del Gobierno de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha suscitado un intenso debate sobre la participación del estado en capitales de industrias estratégicas. Sin embargo, una declaración del presidente ejecutivo de Boeing Defense, Space & Security, Steve Parker, sugiere que esta iniciativa no se extiende a los grandes contratistas de defensa. Durante un panel en el Foro Nacional de Defensa Reagan en Simi Valley, California, Parker aclaró que la medida está diseñada fundamentalmente para apoyar a la cadena de suministro, especialmente a las empresas más pequeñas que podrían beneficiarse de una inyección de capital.
Parker destacó que los contratistas de defensa de mayor envergadura, conocidos como “Primes”, como Boeing, Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman, no estarían incluidos en estos planes. Esto contrasta con los comentarios realizados en agosto por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien sugirió que el Gobierno estaba considerando inversiones en empresas líderes de defensa, entre ellas Lockheed Martin. Esta especulación provocó un aumento significativo en las acciones de estas empresas, señalando la atención que suscita este sector en el contexto actual.
En el marco de una creciente competencia con China en sectores industriales críticos, el Gobierno estadounidense ya ha comenzado a tomar participaciones estratégicas en empresas como el fabricante de chips Intel y la firma de tierras raras MP Materials. Estas acciones reflejan un enfoque renovado en la seguridad nacional y en la resiliencia de la cadena de suministro en áreas clave.
Trump ha declarado su intención de continuar con este modelo de participación del Gobierno, lo que pone en relieve la importancia de fortalecer la industria nacional frente a desafíos globales. La discusión sobre la intervención estatal en la economía sigue siendo un tema candente, especialmente en el contexto de la defensa y la seguridad.
Con un clima de incertidumbre económica y geopolítica, las decisiones que tome el Gobierno en esta área no solo influirán en el futuro de las empresas más pequeñas, sino que también tendrán repercusiones en el panorama de la industria de defensa en su conjunto. La medida apunta a asegurar que Estados Unidos mantenga una posición de liderazgo en sectores estratégicos, ante la cada vez más intensa competencia internacional.
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