El Super Bowl se ha convertido en un evento que trasciende el ámbito deportivo, reflejando la diversidad cultural de Estados Unidos y celebrando la riqueza de su música. En la edición más reciente, celebrada el 8 de febrero de 2026, el palco del medio tiempo fue tomado por uno de los artistas más influyentes de la música en español: Bad Bunny. Este puertorriqueño, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, llevó consigo una vibrante representación de toda América Latina al escenario.
Desde el inicio de su actuación, Bad Bunny dejó en claro su orgullo latino, expresando: “Qué rico es ser latino”, mientras recorría un escenario decorado con elementos representativos de la vida hispanohablante. La intersección de su música con la cultura fue palpable, y su decisión de incluir mensajes sobre las luchas que enfrentan las comunidades migrantes en Estados Unidos evidenció su conexión con sus raíces.
Su presentación, aunque breve, fue un torrente de energía y autenticidad musical, donde interpretó éxitos como “Titi me preguntó”, “Yo perreo sola” y “Safaera”. Cada canción fue un destello de su esencia, y los espectadores pudieron disfrutar de un espectáculo que celebró no solo su carrera, sino también el legado musical de géneros latinos. La aparición de Lady Gaga, quien presentó una versión en salsa de “Die with a smile”, agregó un toque inesperado, destacando la fusión de estilos que caracteriza la música contemporánea.
Un momento simbólico fue cuando Bad Bunny entregó un Grammy a un niño, representando el trabajo y esfuerzo de las generaciones pasadas que han abierto camino a la música latina en el panorama estadounidense. Esta escena resonó fuertemente, reconociendo la influencia de artistas como Ricky Martin, que paved the way for future generations.
La actuación culminó con su tema más reciente, “Debí tirar más más fotos”, que no solo resuena en las listas de popularidad, sino que también refleja su evolución artística, consolidando su lugar en la industria al ganar tres premios Grammy en categorías importantes, incluyendo Álbum del año y Mejor interpretación de Música Global.
En resumen, el Super Bowl de 2026 no solo fue un espectáculo deportivo, sino un momento de celebración cultural. Bad Bunny, alçándose como una voz poderosa del pueblo latino, utilizó esta plataforma para visibilizar la rica tapestry de la música y la vida latinoamericana, haciendo historia en uno de los escenarios más vistos a nivel mundial.
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