Los precios del petróleo han experimentado un fuerte aumento, impulsados por una combinación de ataques recientes a infraestructuras de crudo en Oriente Medio y las continuas tensiones en torno al estrecho de Ormuz, un corredor vital que maneja cerca del 20% del transporte mundial de petróleo.
Este martes, la cotización del barril de Brent del mar del Norte, con entrega programada para mayo, se disparó un 3.20%, alcanzando los 103.42 dólares. Paralelamente, el barril de West Texas Intermediate, que se entrega en abril, incrementó su valor un 2.90%, llegando a 96.21 dólares.
Desde el inicio del conflicto en la región, que este día marcó su decimoctavo día, el mercado petrolero ha estado bajo la influencia de serias perturbaciones en el suministro. Expertos del sector, como Andy Lipow de Lipow Oil Associates, señalan que los recientes ataques contra la zona industrial petrolera de Fuyaira en Emiratos Árabes Unidos, que han causado incendios, agravan las tensiones. Este centro es crucial para desviar parte del crudo bloqueado debido a la casi parálisis en el transporte marítimo en el estrecho.
En un contexto más amplio, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado a los países miembros de la OTAN a colaborar en la protección de esta vía marítima estratégica. Sin embargo, la respuesta ha variado desde una postura de cautela hasta un rechazo contundente, en especial por parte de naciones como Berlín, Londres y París, que han mostrado reticencias a involucrarse militarmente.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní advirtió que el estrecho de Ormuz no volverá a operar como antes del inicio de hostilidades, una declaración que resalta la creciente inestabilidad del área. A medida que la guerra se prolonga, los especialistas advierten que se vuelve cada vez más complicado compensar la pérdida de barriles de petróleo, y hay pronósticos que sugieren que si el conflicto se extiende tres o cuatro semanas más, el costo del barril podría alcanzar los 120 dólares.
Para mitigar las repercusiones económicas de la guerra, los países que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han decidido liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, una medida que no se veía en medio siglo y que la AIE evalúa incrementar si la situación así lo exige.
Con estas circunstancias, el panorama para el mercado petrolero sigue siendo incierto y volátil, marcando un período crítico que podría tener repercusiones globales en la economía y en el suministro energético en el futuro cercano.
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