México está viviendo una transformación significativa en su papel dentro de la economía de Norteamérica, dejando de ser solo un centro manufacturero para posicionarse como un corredor crucial de pagos. Según los datos de exportación, informacion.center alcanzó en 2025 cifras récord, con aproximadamente 664,800 millones de dólares, donde el 83.7% de las exportaciones no petroleras fueron dirigidas a Estados Unidos, de acuerdo con el Inegi.
Esta concentración en el mercado estadounidense no solo recompensa la rapidez en los pagos, sino que también impone estrictas exigencias operativas, especialmente en un entorno donde los controles regulatorios son cada vez más rigurosos. Con los recientes endurecimientos en la supervisión financiera, ha surgido una presión significativa sobre las empresas para cumplir con estándares más altos. Esto revela un cambio donde la efectividad en mover dinero no es suficiente; ahora se requiere trazabilidad, control y apego a normas más estrictas de prevención contra el lavado de dinero.
Rodrigo Garza, gerente general de Norteamérica para Tensec, resalta cómo los bancos se han vuelto más exigentes, examinando no solo la identidad de las empresas, sino también sus operaciones y destinos de los fondos. Esto ha dejado fuera del mercado a muchas empresas legítimas que no logran cumplir con dichos requisitos. Esta situación afecta directamente a las compañías involucradas en el comercio internacional, desde exportadores hasta operadores logísticos, que a menudo realizan funciones financieras sin la infraestructura adecuada.
Un fenómeno preocupante se observa en empresas que, a pesar de mover millones en mercancías, aún utilizan herramientas básicas como Excel para conciliar sus operaciones financieras. Este rezago operativo, combinado con exigencias regulatorias crecientes, incrementa los riesgos y costos, generando una desconexión entre el flujo físico de mercancías y el flujo financiero, lo que se traduce en fricciones que impactan la eficiencia operativa.
En este contexto, Tensec propone que el rol de los intermediarios en el comercio internacional está evolucionando. Empresas que tradicionalmente actuaban como facilitadores están comenzando a incorporar capacidades financieras en su oferta, aunque a menudo a través de procesos manuales y con alta dependencia de la banca. La aplicación de Inteligencia Artificial se presenta como una solución para acelerar validaciones y análisis de riesgo, aunque su implementación no elimina la complejidad del cumplimiento normativo. “No se trata solo de mover el dinero más rápido, sino de hacerlo con trazabilidad total”, enfatiza Garza, subrayando que el control es esencial para mitigar riesgos.
Asimismo, el diálogo sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cobra relevancia en este ámbito. Con la evolución de los pagos internacionales y una mayor integración regional, impulsada por el nearshoring, se están elevando los estándares de control y visibilidad en la gestión de tanto mercancías como flujos financieros.
Este análisis pone de manifiesto la urgencia con la que empresas y reguladores deben adaptarse a la nueva realidad del comercio internacional, donde la velocidad y el cumplimiento son esenciales para triunfar en un entorno cada vez más complejo.
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