La psoriasis es una condición que va más allá de ser solo una piel irritada; es una manifestación de una respuesta inmune hiperactiva bajo la superficie. Como lo señala el Dr. William Li, médico y autor, “bajo las placas de la piel, junto a la intensa inflamación, también se observa angiogénesis, es decir, el crecimiento anormal de vasos sanguíneos”. Estos nuevos vasos sanguíneos contribuyen a un ciclo vicioso al llevar más células inflamatorias y citoquinas a la piel, intensificando las lesiones y los síntomas.
Aunque no existe una dieta milagrosa que elimine la psoriasis, lo que se consume puede influir en la inflamación y en la frecuencia de los brotes. Las cifras indican que ciertos patrones alimenticios pueden ser más efectivos que otros. Según el Dr. Li y la dermatóloga Shira Wieder, el patrón dietético con más respaldo es el de la dieta mediterránea. Esta dieta, que incluye una amplia variedad de frutas, verduras, legumbres, granos enteros, pescado, aceite de oliva virgen extra y frutos secos, ha demostrado reducir la gravedad de la psoriasis significativamente en estudios recientes.
Los pescados grasos, como las sardinas, el salmón y las anchoas, se destacan por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, que son antiinflamatorios. Adicionalmente, el café, reconocido por su contenido de ácido clorogénico y otros polifenoles, puede contribuir a suprimir la inflamación; sin embargo, se recomienda no exceder tres tazas al día.
Por otro lado, hay alimentos que deben evitarse para no agravar la condición. Los ultraprocesados, que contienen conservantes y colorantes artificiales, pueden afectar negativamente la salud del intestino y, por extensión, la piel. Alimentos como las carnes procesadas, los refrescos y aquellos altos en carbohidratos simples y azúcares deben ser limitados; el alcohol también puede tener efectos adversos. Las investigaciones sugieren que reducir la ingesta de grasas saturadas, así como limitar la sal y las calorías, puede ser beneficioso para quienes padecen esta enfermedad.
Algunos pacientes también han reportado mejoras al evitar las solanáceas (tomates, berenjenas y pimientos) o al adoptar dietas veganas o paleo, aunque esta evidencia sigue siendo limitada.
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