La compra de vivienda usada se ha convertido en una opción cada vez más popular entre quienes buscan establecer un patrimonio, especialmente en un contexto donde la disponibilidad de nuevas construcciones es limitada en varias regiones del país. Según datos del Índice de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), durante el primer trimestre de 2026, el precio de la vivienda nueva aumentó un 9.1% en comparación con el año anterior, mientras que la vivienda usada registró un incremento del 8.3%.
Este fenómeno refleja no solo una creciente tendencia hacia el mercado de vivienda usada, sino también la necesidad de tomar decisiones informadas. Comprar una propiedad implica no solo la búsqueda del inmueble adecuado, sino también un exhaustivo examen de su situación legal. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) subraya la importancia de contar con la asesoría de un experto en bienes raíces para garantizar que la documentación de la propiedad esté en orden antes de completar la transacción.
Dentro de los documentos esenciales que los compradores deben revisar, se encuentran la identificación oficial del vendedor, el acta de matrimonio en caso de ser pertinente, y el título de propiedad, así como la escritura notarial debidamente inscrita en el Registro Público de la Propiedad. Esto es particularmente relevante cuando el propietario está casado bajo el régimen de sociedad conyugal, lo que requerirá el consentimiento del cónyuge para llevar a cabo la venta.
Asimismo, es vital que los compradores verifiquen que el inmueble no esté sujeto a gravámenes, embargos o litigios, lo cual puede ser consultado en el Registro Público de la Propiedad. También es recomendable asegurarse de que el impuesto predial se encuentre al corriente y que los recibos estén a nombre del vendedor. En el caso de departamentos o viviendas en condominio, es esencial comprobar si existen adeudos por cuotas de mantenimiento, ya que estas dudas no siempre son abordadas por el notario durante el proceso de escrituración.
Para quienes optan por financiar su adquisición mediante un crédito hipotecario, ya sea a través de un banco o un instituto de vivienda, es importante seguir ciertos pasos. La institución financiera designará un notario o ofrecerá una lista de opciones. En este proceso, se requerirá un anticipo que cubra constancias, certificados y otros trámites. Los gastos notariales y fiscales se liquidan al momento de firmar la escritura de propiedad.
Para formalizar el crédito, los interesados deben presentar comprobantes de ingreso, documentos personales, las escrituras del inmueble, y recibos de impuesto predial y agua, además de una copia del contrato de promesa de compraventa. La transacción se culmina con la firma de las escrituras por ambas partes ante el notario, momento en el que se realiza el pago total de la propiedad.
Contar con el apoyo de un profesional con experiencia en el sector inmobiliario facilita el proceso y minimiza los riesgos asociados a la compra de una vivienda usada. En un panorama donde la compra de propiedades se transforma, estar bien informado y preparado resulta ser la clave para hacer una elección acertada.
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