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En su discurso a la nación del jueves, Donald Trump puso en duda el sistema democrático estadounidense, acusó a China de intentar interferir en las elecciones de 2020, habló de las maniobras de Nicolás Maduro para perpetrar un fraude en Venezuela cuando era presidente, resucitó una vieja polémica sobre el proceso de votación en la localidad de Muskegon, a orillas del lago Míchigan, y prometió grandes revelaciones sobre todo lo anterior con la publicación de centenares de documentos que aportaron conclusiones menos sensacionales de lo que él quiso hacer durante una intervención airada y sombría.
También, como acostumbra, aprovechó para atacar a los medios.
Pero esta vez no fue una de sus clásicas enmiendas a la totalidad al negocio de lo que llama fake news, sino un dardo directo a dos cadenas generalistas, NBC y ABC News. Ambas se negaron a transmitir en directo, sin los filtros propios de la verificación de datos, la intervención. Su tema, la fijación del orador por la integridad electoral, se conocía desde el martes pasado, cuando Trump lo compartió con los periodistas de la Casa Blanca.
Y ya desde ese momento quedó claro que la perspectiva del actual presidente de Estados Unidos hablando de su derrota en 2020, que fue clara y que aún se niega a admitir, solo podía traducirse, como acabó pasando, en una sucesión de bulos, mentiras y exageraciones con el objetivo de interferir en la celebración de las próximas elecciones de medio mandato, previstas para el mes de noviembre.
“En una decisión inusual, las cadenas de noticias falsas NBC y ABC han anunciado que no cubrirían este discurso. Sabían de qué trataba, pero el tema les desagrada porque conocen la corrupción de nuestro sistema y no quieren revelarla”, dijo Trump a mitad de su intervención, pese a que el gesto contaba con precedentes. Esas mismas televisiones declinaron emitir en directo sendos discursos a la nación de sus dos predecesores demócratas: Barack Obama y Joe Biden, por considerarlos demasiado partidistas.
Trump acusó a esas televisiones, y a otras, de formar parte de una “conspiración”, de querer “perpetuar el fraude” electoral para “proteger a la izquierda radical”, que es como acostumbra a llamar al Partido Demócrata, que, si las encuestas no yerran, lleva las de ganar en noviembre.
El presidente también amenazó a ABC News y NBC, que sí pusieron el discurso íntegro en sus servicios de streaming e interrumpieron su programación de entretenimiento en cuanto Trump hubo terminado para analizar lo que dijo, con “la revocación de sus licencias” para poder operar. “Utilizan nuestras ondas públicas (activos valorados en miles de millones de dólares) sin pagar absolutamente nada. Lo único que pedimos es honestidad en nuestras elecciones y honestidad en la información [que ofrecen]”, sentenció Trump.
No fueron esas dos cadenas las únicas que decidieron no emitir ese discurso sin adulterar. La cadena de noticias CNN continuó con su programación habitual, y fue poniendo clips a toro pasado, que acompañó del comentario crítico de sus analistas. CBS News, cuya dirección recayó este año a la periodista anti-woke −y cercana a la Casa Blanca− Bari Weiss, decisión que ha provocado sonadas dimisiones de reporteros prestigiosos, solo pasó algunas partes del discurso. Lo mismo hizo MS NOW (antes conocida como MSNBC, es la de tendencia más izquierdista del lote).
La conservadora Fox News pinchó el discurso íntegro, y eso no fue una sorpresa para nadie. Sí lo fue lo que sucedió después. Sean Hannity, el locutor que ocupa esa franja horaria, un veterano presentador que suele presumir de su amistad con Trump, alabó con vaguedades el “notable” discurso. Y un analista dijo que aún no estaba en condiciones de contar mucho sobre los documentos desclasificados, a falta de un pormenorizado análisis. “No estamos en condiciones de evaluar la veracidad de las declaraciones del presidente en este momento”, se excusó Brett Baier. Más o menos tres minutos después, Hannity cambió de tema para hablar de la guerra en Irán.
Tal vez no resulte tan extraño ese acercamiento cauteloso al asunto. Hay que tener en cuenta que Fox News se vio obligada a pagar 787 millones de dólares a una empresa de máquinas de recuento electoral para enterrar una demanda por difamación ocasionada por las mentiras sobre una supuesta interferencia que sus locutores y periodistas esparcieron después de las elecciones de 2020, a sabiendas, como demostraron los documentos judiciales, de que eran falsedades.
El objetivo era congraciarse con Trump durante esas semanas en las que el aún presidente alimentó el bulo de que su rival, Joe Biden, que le sacó siete millones de votos, le había robado en las urnas. Esas teorías desembocaron en el asalto al Capitolio por una turba de sus seguidores atiborrados de teorías de la conspiración el 6 de enero de 2021. Este viernes, el discurso de la noche anterior siguió llamativamente ausente de la programación de Fox News.
No es la primera vez que Trump ha planteado la posibilidad de revocar las licencias de de las cadenas de televisión cuya cobertura considera injusta con él. Lo hizo cuando el cómico Jimmy Kimmel hizo un chiste sobre la reacción del mundo MAGA al asesinato de su líder juvenil Charlie Kirk. Kimmel fue suspendido durante unos días, pero finalmente regresó a antena tras una fenomenal polémica en torno a la defensa de la libertad de expresión. Tres meses después, el presidente de Estados Unidos defendió en diciembre en su red social, Truth, la conveniencia de castigar a las cadenas cuya cobertura sobre él sea “casi 100% negativa”.
El encargado de tomar esas represalias es el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC son sus siglas en inglés), el muy leal Brendan Carr, que de momento no ha reaccionado a la sugerencia/orden dada por su jefe en horario de máxima audiencia. Como sea, tiene un poder limitado para revocar unilateralmente las licencias de las cadenas de radiodifusión, que regulan la Ley de Comunicaciones y están protegidas por la Primera Enmienda.
La FCC sí ha tenido influencia en el pasado a la hora de ejercer presión sobre medios (como ABC), que estaban pendientes de su aprobación para algún suculento negocio. Es de esperar, además, que cualquier intento de revocación de esas licencias se tope con el muro de los tribunales.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.




























