Las temperaturas de la superficie del océano alcanzaron un máximo histórico en junio de 2026, que despertó una creciente preocupación en la comunidad científica mundial. Según reportes, el 21 de junio marcó un punto crítico, superando los registros de 2023 y 2024 en regiones fuera de las zonas polares. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus, parte del programa espacial de la Unión Europea, alertó que este nuevo récord podría desencadenar repercusiones significativas en los patrones climáticos, el medio ambiente global y la vida marina.
Este notable aumento en la temperatura coincide con el inicio de un fenómeno de El Niño, que se prevé que sea uno de los más intensos en décadas. Las proyecciones sostienen que podría contribuir a eventos de calor extremo durante el verano boreal, además de afectar el clima de diversas regiones del planeta. A medida que las temperaturas del océano suben, aumentan también los riesgos de alteraciones meteorológicas, como olas de calor, lluvias intensas y tormentas destructivas.
El récord de 2023 había sido catalogado como “preocupante” por los científicos, quienes ahora advierten que con este nuevo aumento, el planeta podría estar ingresando a una fase desconocida de desequilibrio climático. En el mes anterior, varias ciudades del Reino Unido y de Europa experimentaron temperaturas máximas históricas, mientras que la Antártida visitó un invierno inusualmente cálido.
La mayor parte del exceso de calor generado por el cambio climático se absorbe en los océanos, que capturan más del 90 % de la energía adicional resultante de la quema de combustibles fósiles. En 2025, este desequilibrio energético alcanzó los 23 zettajulios, más del doble de la media de las dos décadas anteriores, lo que subraya la magnitud del problema.
António Guterres, secretario general de la ONU, describió la situación como crítica, resaltando que “la Tierra está siendo llevada al límite”. A medida que las temperaturas oceánicas alcanzan niveles alarmantes y el fenómeno de El Niño se aproxima, Carlo Buontempo, director de Copernicus, advirtió que es probable que se rompan más récords en los próximos meses.
El fenómeno de El Niño, generalmente asociado con calor extremo e inundaciones, tiene la tendencia a intensificarse durante el verano boreal, lo que podría prolongar esta tendencia de aumento de temperatura. Especialistas han indicado que en 2020, el calor absorbido por los océanos era equivalente a cinco explosiones nucleares por segundo; esta cifra se ha elevado a cerca de once en 2025, enfatizando la acumulación energética en los océanos.
Aunque aún es pronto para determinar si este aumento en las temperaturas marinas será temporal o persistente, el seguimiento constante de estos cambios es crucial. Los océanos son un factor determinante en la estabilidad climática global. La comunidad científica está atenta a los datos y se prepara para investigar nuevas formas de mitigar los impactos en la biodiversidad y en las sociedades humanas.
Esta alerta sobre el calentamiento de nuestros océanos destaca la necesidad urgente de una acción global coordinada para abordar el cambio climático y sus consecuencias, asegurando un futuro sostenible para las próximas generaciones.
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