Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han llevado a cabo una ofensiva significativa en el sur de Líbano, reportando la eliminación de varios terroristas de Hezbollah armados con lanzagranadas y la destrucción de un lanzador en la zona de Nabatieh. Este operativo se produce tras un acuerdo firmado el viernes pasado en Washington entre Israel, Líbano y Estados Unidos, lo que añade un contexto político relevante al conflicto armado.
Según un comunicado militar emitido por las FDI, la unidad Egoz, bajo el mando de la División 36, localizó y atacó a miembros de Hezbollah en la mencionada región. Esta acción, que involucró a la Fuerza Aérea, tenía como objetivo neutralizar una amenaza para las tropas israelíes. Además, se informó que en operaciones paralelas se destruyó un lanzador de misil que constituía un riesgo directo para las fuerzas israelíes.
Las FDI subrayaron su compromiso de no permitir que Hezbollah amenace a los ciudadanos israelíes o a sus tropas, haciendo énfasis en que continuarán realizando operaciones para eliminar peligros en la frontera norte del país.
Por otro lado, el Ejército israelí también reportó haber abatido a varios “terroristas armados” en el sur de Siria, lo cual forma parte de una estrategia más amplia que mantiene desde finales de 2024, en la que se establece una “zona de seguridad” en esa zona. Esta medida busca reducir cualquier amenaza percibida contra los ciudadanos de Israel y las fuerzas de las FDI.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, calificó el acuerdo alcanzado con Líbano como “un duro golpe para Irán y Hezbollah”. En su declaración, Netanyahu afirmó que tanto Estados Unidos como Líbano han reconocido el derecho de Israel a mantener una zona de seguridad mientras persista la amenaza terrorista. También destacó el valor mostrado por el gobierno libanés durante las negociaciones, que, según él, cuenta con el respaldo de la administración estadounidense.
Netanyahu afirmó que Irán ha intentado ejercer presión para forzar una retirada israelí del sur de Líbano, pero que su gobierno ha resistido tales exigencias. “Israel, Líbano y Estados Unidos le estamos diciendo a Irán: ‘Esto no es asunto suyo. No tienen estatus, participación ni papel alguno aquí’”, dijo el mandatario.
Durante su intervención, Netanyahu presentó un mapa digital que señala las áreas de donde el Ejército de Israel se retirará una vez que las Fuerzas Armadas Libanesas asuman el control, conforme al cronograma pactado en el acuerdo. Este pacto, que incluye un “Anexo de Seguridad” no divulgado, subraya que la retirada israelí estará supeditada al desarme efectivo de grupos armados no estatales en el sur de Líbano.
El punto 7 del acuerdo establece que ninguna de las partes pierde el derecho a responder militarmente ante una amenaza. Aunque no menciona específicamente a Hezbollah, el texto asegura que “nada en este marco les impide a Israel o Líbano atacar para ejercer su derecho inherente a la autodefensa”.
Netanyahu reafirmó que la libertad de acción militar de Israel sigue vigente, instando a sus fuerzas a actuar ante cualquier amenaza potencial. “Esta es una directiva clara. Lo he dicho repetidamente: si ven un peligro, actúen. No solo es su derecho, sino su obligación”, concluyó el primer ministro.
Los acontecimientos en esta región continúan evolucionando, y el enfoque de Israel en mantener su seguridad a toda costa parece ser inquebrantable.
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