India se prepara para llevar a cabo una difícil misión de recuperación en el Monte Everest, donde el cuerpo de un alpinista, apodado “Green Boots”, ha permanecido durante casi tres décadas. Documentos oficiales recientes identificaron al cuerpo como el de Dorje Morup, un soldado indio, mientras que anteriormente se había asociado a Tsewang Paljor, otro escalador que murió en la zona.
El objetivo del operativo es rescatar el cadáver del Everest antes de octubre de 2026, desde la llamada “zona de la muerte”, situada a más de 8,500 metros sobre el nivel del mar. Las autoridades han establecido que la recuperación se llevará a cabo entre junio y octubre. Sin embargo, el plan no detalla cómo se confirmó la identidad de Morup, lo que ha causado sorpresa entre algunos expertos en montaña, como Alan Arnette, quien ha expresado su desconcierto sobre este cambio de identidad.
Morup y Paljor formaban parte de una expedición de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que buscaba un primer ascenso indio por la cara norte en 1996. Ambos escaladores perdieron la vida cerca de la cima, junto a un tercer miembro de su equipo. Desde entonces, el cuerpo de “Green Boots”, con sus características botas verdes, se ha convertido en un hito para otros montañistas que lo utilizan como punto de referencia en sus ascensos.
El cuerpo se encuentra en una cueva en la arista noreste de la montaña, a unos 350 metros de la cumbre. A lo largo de los años, varios escaladores han reportado su encuentro con el cadáver, que yace acurrucado, envuelto en un forro polar rojo, convirtiéndose en un marco de referencia habitual para los que sortean las arduas condiciones del Everest.
La recuperación de un cuerpo en esta región es un operativo abrumador, y generalmente requiere un equipo experimentado incluyendo varios sherpas. Expertos estiman que el esfuerzo podría tomar hasta 40 días y costar aproximadamente 150,000 dólares. Las difíciles condiciones de la montaña, junto a la mayor escasez de oxígeno, complican cualquier tarea, haciendo que incluso las decisiones más simples se tornen temibles.
Mientras se resuelven los aspectos logísticos del rescate, el caso de “Green Boots” también refleja una realidad más amplia en el Everest, donde se estima que alrededor de 200 cuerpos permanecen en la montaña de manera permanente. Las familias de los fallecidos a menudo preguntan sobre la posibilidad de recuperarlos, pero las limitaciones financieras y las extremas dificultades de acceso a estas altitudes suelen desestimarlas.
Además del desafío físico, existe una carga cultural y emocional que se debe considerar. Muchos sherpas, que mayoritariamente siguen la fe budista, tienen reservas sobre la profanación de los cuerpos, lo que añade otro nivel de complejidad a la misión.
Por tanto, mientras la India se apresta a iniciar esta misión, los desafíos que presenta son tanto logísticos como éticos. La recuperación del cuerpo de “Green Boots” no solo significaría un cierre potencial para las familias de los alpinistas perdidos, sino que también revisitaría el debate sobre la mortalidad y la memoria en el imponente contexto del Everest, donde la naturaleza y la humanidad se entrelazan de formas profundas y a menudo trágicas.
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