El segmento de atención a empresas, conocido como B2B, se enfrenta a un contexto de creciente riesgo de cumplimiento para las instituciones financieras. Este fenómeno ha cobrado especial relevancia tras las acciones de FinCEN en junio de 2025, que expusieron los procesos antilavado de tres instituciones financieras mexicanas. Este escrutinio ha elevado las alarmas alrededor de los controles que deben aplicarse en el sector.
Abhinav Rai, director ejecutivo de la firma Niva, especializada en identidad empresarial, argumenta que el riesgo principal radica en la complejidad del proceso de onboarding corporativo. Este procedimiento incluye la alta, verificación y evaluación de una empresa antes de que una institución financiera la acepte como cliente. En el ámbito de la Prevención de Lavado de Dinero (PLD) y Financiamiento al Terrorismo (FT), es esencial tener en cuenta las particularidades del sector B2B.
Rai señala que las empresas son más complicadas de verificar, en parte debido a la dificultad para rastrear la propiedad y los vínculos asociados a ellas. “Las estructuras de propiedad pueden ser intrincadas, y la documentación puede ser vasta y compleja”, destaca Rai, subrayando la gravedad de las consecuencias de errores en este ámbito.
El director menciona que el conocimiento del cliente va más allá de la simple verificación de identidad; implica la revisión exhaustiva de documentos corporativos, estructuras de propiedad y beneficiarios finales, así como las actividades económicas de la empresa y sus posibles vínculos de riesgo. Este enfoque es fundamental para mitigar el riesgo de incumplimiento.
La presión que enfrentan las instituciones que operan en el ámbito B2B es considerable. Por un lado, deben asegurar que el proceso de alta de clientes sea ágil para no perder oportunidades comerciales, pero al mismo tiempo, necesitan implementar controles robustos que detecten inconsistencias y posibles fraudes. Rai apunta que esta tensión entre eficiencia comercial y rigurosidad en los controles es un desafío significativo.
“Cuando los procesos se llevan a cabo de forma manual, la profundidad y la velocidad están en constante conflicto. Durante la revisión de los expedientes, la exhaustividad es lo primero que se sacrifica”, advierte. Rai identifica tres áreas críticas que elevan la exposición regulatoria: el fraude documental, la identificación insuficiente del beneficiario final y la falta de monitoreo post-onboarding. Este último aspecto es crucial, dado que las empresas pueden cambiar de dueño o controladores tras ser aprobadas.
La solución propuesta por Rai se centra en un modelo de copiloto, en el que la tecnología complementa el trabajo del analista en lugar de reemplazarlo. Con esto, se lograría una toma de decisiones más rápida e informada, a la vez que se mantiene un control humano necesario para el cumplimiento normativo.
En conclusión, el panorama de cumplimiento en el sector B2B es complejo y está en constante evolución. La estrategia de fortalecer los procesos de onboarding a través de la tecnología y una revisión más exhaustiva podría ser el camino hacia la mitigación de riesgos en un entorno empresarial cada vez más intrincado. A medida que este reto se intensifica, las instituciones financieras están llamadas a adaptarse y afrontar las demandas regulativas con un enfoque más proactivo y eficiente.
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