La incertidumbre que enfrenta México en el ámbito de las inversiones está dando un giro inesperado. En palabras de Alberto González Pandiella, del Departamento Económico de la OCDE, el verdadero costo no radica en las inversiones que no han llegado, sino en aquellas que se encuentran en espera. Esta situación plantea un desafío crítico para el crecimiento económico del país.
A pesar de que las reinversiones de empresas ya establecidas se mantienen en cifras relativamente positivas, la falta de claridad en el entorno regulatorio y comercial está haciendo que nuevas inversiones se paralicen. González Pandiella señala que el principal costo de la incertidumbre es la inversión potencial que podría haberse realizado, pero que todavía no se concreta.
Desde París, donde se lleva a cabo la Reunión Ministerial de los países miembros de la OCDE, el experto destaca la capacidad de adaptación de México en un entorno internacional complejo. Sin embargo, ha llegado el momento de transformar esta resiliencia en un crecimiento más dinámico, y para ello, es esencial que la inversión recupere su impulso.
Entre los factores que generan incertidumbre, se menciona la Reforma Judicial en curso en México. Los cambios institucionales suelen despertar dudas en los inversionistas sobre el funcionamiento de los nuevos mecanismos y la consistencia en la aplicación de las normas. Para reducir esta incertidumbre, González Pandiella enfatiza la necesidad de que el nuevo Poder Judicial emita señales que refuercen la confianza en su independencia, capacidad técnica y previsibilidad en sus decisiones.
Uno de los aspectos que también causa inquietud es la revisión del acuerdo comercial T-MEC con Estados Unidos y Canadá. El impacto negativo más significativo que podría afrontar México sería una prolongada incertidumbre en este proceso. La clave, según el análisis, no recae tanto en la frecuencia de las revisiones, sino en la claridad y previsibilidad de las reglas que las rigen. Mantener exenciones para el comercio amparado por el T-MEC podría mitigar efectos adversos en sectores específicos.
En cuanto al nearshoring, la relocalización de empresas que buscan acercar las cadenas de suministro a su mercado final, se presenta como una oportunidad abierta. México, gracias a su integración con Estados Unidos y su base manufacturera, está en una posición ventajosa para capitalizar esta tendencia. Una resolución favorable de los temas comerciales durante la revisión del T-MEC sería crucial para aprovechar esta oportunidad.
Para maximizar el potencial del nearshoring, es esencial crear un entorno que facilite las decisiones de inversión y, además, fortalecer las habilidades de los trabajadores y estudiantes. Esto no solo aumentaría la competitividad del país, sino que también ayudaría a atraer más inversión.
La situación económica de México, enmarcada en una serie de retos e incertidumbres, exige una respuesta clara y contundente para no perder terreno en el plano internacional. Los próximos pasos en la política económica y comercial serán determinantes para la recuperación y el impulso de inversiones que tanto necesita informacion.center.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























