Hezbollah ha perpetrado una serie de ataques contra objetivos israelíes en el sur del Líbano, justo unas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que la organización había acordado un cese al fuego. Los incidentes ocurrieron la noche del 30 de mayo de 2026, cuando el ejército israelí reportó haber interceptado dos proyectiles lanzados desde territorio libanés hacia el norte de Israel.
En comunicados hechos públicos durante la misma noche, Hezbollah detalló las operaciones contra las fuerzas israelíes en varias localidades del sur del Líbano. En Hadatha, la organización afirmó que sus combatientes atacaron un tanque Merkava utilizando un dron, además de emprender bombardeos de cohetes y artillería sobre las tropas israelíes. Estos ataques se suman a otros que Hezbollah reivindicó contra tanques israelíes en la misma zona y en Bayada, donde se utilizó un misil guiado.
Las afirmaciones de Hezbollah surgieron poco después de que Trump, a través de su red social, comunicara que sostenía conversaciones productivas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En su mensaje, Trump aseveró que no habría despliegue de tropas en Beirut y que cualquier contingente que estuviera en camino retrocedería.
En una vuelta de tuerca a los acontecimientos, Trump mencionó que había tenido buenas conversaciones con Hezbollah a través de representantes, afirmando que se había alcanzado un entendimiento de cese al fuego: “Israel no los atacará y ellos no atacarán a Israel”. Sin embargo, fuentes militares en Israel indicaron que, a pesar de esos supuestos avances, su gobierno había decidido posponer una operación planeada contra los suburbios del sur de Beirut.
Las declaraciones de Trump se produjeron en medio de un aumento de las operaciones militares israelíes en el Líbano. Durante el fin de semana anterior, el ejército israelí había llevado a cabo incursiones en territorio libanés. En este contexto, el nuevo enfoque del presidente estadounidense también se ha visto influenciado por la incertidumbre que rodea las negociaciones entre EE. UU. e Irán, según reportó la agencia semioficial iraní Tasnim, que indicó que el equipo negociador iraní había decidido suspender las conversaciones.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que las acciones israelíes en el Líbano y Gaza habían cruzado “líneas rojas” estratégicas, lo que podría desencadenar potenciales respuestas, incluyendo la apertura de nuevos frentes. Trump, al ser preguntado sobre la suspensión de las negociaciones, expresó apatía, sugiriendo que dejar de hablar no sería un gran problema y subrayando que, de cualquier manera, EE. UU. no tenía intención de iniciar ataques.
A medida que la situación se desarrollaba, Trump reiteró que las conversaciones con Irán continuaban a buen ritmo. Mientras tanto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, enfatizó que cualquier cese de hostilidades debe ser aplicable en todos los frentes, advirtiendo que las consecuencias de un incumplimiento recaerían sobre Washington y Tel Aviv.
Los recientes eventos subrayan la complejidad de la situación en el Líbano y la región, donde la tensión entre distintas fuerzas continúa en aumento. Con el telón de fondo de operaciones militares y negociaciones diplomáticas complicadas, la posibilidad de un cese sostenible de las hostilidades sigue siendo incierta.
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