La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no escatimó en palabras al criticar la “ignorancia” acerca de Hernán Cortés mostrada por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, durante su reciente visita a México. Este encuentro, en el que Ayuso fue agasajada por miembros de la oposición, suscitó controversia por el homenaje rendido a la figura del conquistador español, al que Sheinbaum calificó de uno de los “más crueles invasores” de su época.
La mandataria mexicana recordó que Carlos I de España, en el siglo XVI, ya había afirmado: “no se puede reivindicar a Hernán Cortés”. Esta declaración resuena con fuerza en el contexto actual, donde la figura de Cortés ha sido objeto de un cuestionamiento creciente, especialmente en relación con su legado de violencia y dominación en el México indígena. En su discurso, Sheinbaum enfatizó que Cortés acabó sus días en el abandono, enterrado en México porque no fue bien recibido en España.
Sheinbaum subrayó la brutalidad del conquistador, al señalar que Cortés fue responsable de matanzas y de la inhumana catalogación de los niños como esclavos. “Ese era Hernán Cortés, el que ordenó la matanza de Cholula”, expresó desde Palacio Nacional, al tiempo que se comprometió a publicar en sus redes sociales los decretos históricos que respaldan sus afirmaciones.
La presidenta mexicana defendió la grandeza de su país, afirmando que proviene de “los valores de los pueblos originarios”, y criticó a quienes, desde la derecha mexicana, presentan a Cortés como una figura digna de adoración. Sin embargo, también declaró que, a pesar de sus diferencias, respeta la libertad de expresión de Ayuso, quien había acusado al gobierno de Sheinbaum de no respetar las libertades. “Imagínense si fuéramos un gobierno represor”, argumentó, enfatizando que su administración ha permitido que se expresen diversas opiniones políticas.
Este debate no solo refleja tensiones entre las diferentes corrientes políticas, sino que también pone de manifiesto la lucha por la memoria histórica en una nación en constante diálogo con su pasado. La elección de rendir homenaje a una figura tan polémica como Cortés plantea interrogantes sobre qué narrativas se desean promover en el contexto actual, donde la reivindicación de los pueblos originarios cobra una mayor relevancia.
La controversia sigue presente, con posturas firmes de ambos lados. Mientras Sheinbaum apela a una revalorización de la historia desde la perspectiva indígena, Ayuso persiste en su defensa de la figura de Cortés, lo que promete continuar alimentando el debate en las esferas políticas y sociales de México y España.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























