Venezuela y Colombia están en un proceso de acercamiento diplomático y buscan incrementar su comercio bilateral, al tiempo que abordan problemas críticos como el suministro eléctrico en el occidente de Venezuela, un área que ha estado sufriendo frecuentes apagones. Esta declaración fue realizada por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tras un encuentro con el presidente colombiano, Gustavo Petro.
El encuentro, llevado a cabo en el palacio de gobierno en Caracas, marcó la segunda reunión entre Rodríguez y un jefe de Estado en un mes, después de su breve viaje a Granada. Esta cita ocurre poco después de la visita de ministros colombianos de Relaciones Exteriores y Defensa a Venezuela, lo cual refleja una intención clara de fortalecer los lazos entre ambas naciones.
Rodríguez destacó que se han negociado medidas para el intercambio de inteligencia sobre delincuencia, aunque no proporcionó detalles específicos. Un tema central de la discusión fue la interconexión eléctrica y la posibilidad de establecer una red gasífera que no solo facilite el abastecimiento de gas de Venezuela a Colombia, sino que también permita la exportación conjunta a otros países.
Ambos líderes trataron la alarmante situación de las bandas criminales que operan a lo largo de la frontera de 2,200 kilómetros, donde conviven millones de personas de origen binacional. Rodríguez hizo énfasis en la necesidad de implementar planes militares y mecanismos de cooperación en inteligencia que aborden la problemática del narcotráfico y otras economías ilegales.
El comercio en esta región ha sido estimado en alrededor de mil millones de dólares anuales, pero la situación se complica por la actividad criminal, que abarca desde el narcotráfico hasta el contrabando. Petro subrayó la urgencia de establecer planes conjuntos para liberar a las comunidades fronterizas de las mafias que operan en economías ilegales, que incluyen la cocaína y la trata de personas.
Ambas naciones tienen una historia entrelazada, y ahora, con la reactivación de relaciones, los líderes están buscando formas de mejorar no solo la seguridad, sino también la prosperidad de sus pueblos, complicados por el éxodo masivo de migrantes venezolanos hacia Colombia en busca de mejores oportunidades.
Por último, las relaciones entre ambas naciones han estado marcadas por acusaciones de complicidad de militares venezolanos con grupos criminales colombianos, algo que Caracas ha negado reiteradamente. Mientras tanto, la situación en la frontera sigue siendo un área de preocupación tanto para los gobiernos como para las comunidades que allí habitan.
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