México continúa rezagado en la ratificación del Convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que aborda los derechos de los trabajadores con responsabilidades familiares. Mientras países como Argentina, Chile, Colombia y Uruguay ya han incorporado este convenio en sus legislaciones, en México el debate se centra en la necesidad urgente de transformar el sistema laboral para que se adapte a las condiciones de vida de sus ciudadanos.
Durante un conversatorio organizado por la Red de Mujeres Sindicalistas y la Unión Nacional de Trabajadores, se destacó que el cuidado de las personas no debería ser una causa de discriminación ni un obstáculo para acceder a un empleo digno. Este convenio, adoptado en los años ochenta, plantea que las responsabilidades de cuidar a un hijo o a un familiar directo deben formar parte integral de las condiciones laborales y del diseño de la seguridad social.
Ana Heatley, oficial de género de la OIT, subrayó que es fundamental desmitificar los cuidados como una tarea exclusivamente femenina. El enfoque del convenio busca fomentar la participación activa de los hombres en estas responsabilidades, lo que implica una revisión de las políticas de licencias laborales. Actualmente, México ofrece únicamente un permiso de paternidad de cinco días, tiempo considerado insuficiente para el acompañamiento adecuado en el cuidado de recién nacidos y parejas.
Los datos estadísticos en México indican que el valor del trabajo de cuidados engloba aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto nacional. Por ende, la importancia del Convenio 156 radica en que permite visibilizar este aporte económico. Ignorarlo significaría mantener un sistema donde el trabajo no remunerado subsidia significativamente al mercado laboral, que se sostiene gracias a las labores de cuidado.
Expertas como Martha Patricia Castañeda, de la Coordinación de Género de la UNAM, y Gracia Morales, de la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México, manifestaron que la propuesta de ratificación busca integrar las necesidades de cuidados en contratos colectivos y políticas laborales, teniendo en cuenta aspectos vitales como horarios, jornadas y periodos de descanso.
La reciente experiencia ha demostrado que mecanismos como el teletrabajo y la flexibilidad de horarios son viables para compatibilizar la vida laboral con las crecientes necesidades de la población, sobre todo ante el envejecimiento demográfico y el aumento de enfermedades crónicas que requieren atención prolongada.
De ratificar el Convenio 156, México podría trazar una hoja de ruta que contemple que, antes de iniciar un empleo, se debe garantizar el bienestar propio y el de los dependientes. La importancia de miradas más amplias sobre las necesidades de cuidado, que incrementarán con el tiempo, es un llamado que resuena con cada vez mayor urgencia en la sociedad mexicana.
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