En marzo de 2026, las condiciones climáticas fueron catalogadas como neutras en relación al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), y se estima que mantendrán esta tendencia entre abril y junio. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos ha informado que existe un 80% de probabilidad de que estas condiciones se mantengan mientras La Niña pierde fuerza frente a la llegada de El Niño.
El mencionado organismo añade que hay una probabilidad del 61% de que El Niño se desarrolle entre los meses de mayo y junio, con la expectativa de que esta condición persista al menos hasta finales de 2026. Este fenómeno, caracterizado por el aumento de las temperaturas en la superficie del océano en el centro y este del Pacífico tropical, puede generar un impacto significativo en las tendencias climáticas a nivel global. Según el CPC, el fortalecimiento de El Niño es atribuido al incremento de las anomalías en la temperatura subsuperficial y las recientes variaciones en los vientos del oeste en la región del Pacífico occidental.
En un análisis complementario, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México ha destacado que, a partir de sus propios pronósticos y observaciones del océano Pacífico ecuatorial, la transición de La Niña a una condición neutra del ENOS es probable en los próximos meses, manteniéndose así hasta el trimestre de mayo a julio de 2026, con un 55% de probabilidad.
El fenómeno ENOS es notable no solo por las fluctuaciones en la temperatura oceánica, sino también por sus repercusiones en las condiciones atmosféricas que afectan a diversas regiones del mundo. Cuando se presenta El Niño, se producen temperaturas de agua anormalmente cálidas, lo que incrementa la probabilidad de desastres naturales como inundaciones y sequías, eventos que pueden impactar negativamente en los cultivos.
Desde una perspectiva agrícola, Donald Keeney, meteorólogo de Vaisala Weather, sugiere que un posible El Niño fuerte podría resultar en condiciones más frescas y húmedas durante el verano en el Medio Oeste de Estados Unidos, lo que beneficiaría a cultivos como el maíz y la soja. Asimismo, se anticipa que las condiciones más húmedas que acompañen a El Niño podrían favorecer también la producción de estos cultivos en el sur de Brasil y Argentina.
Sin embargo, no todas las proyecciones son positivas. Greg Oddo, estratega meteorológico de Sucafina, advierte que para el primer trimestre de 2027 podrían anticiparse condiciones meteorológicas adversas que afectarían cultivos tropicales, como el café y el cacao, lo que podría generar preocupación entre los productores de estos alimentos.
Este complejo panorama climático resalta la importancia de seguir de cerca las dinámicas del ENOS y su influencia sobre la agricultura y el clima global, brindando a los investigadores y a los responsables de políticas la información necesaria para prepararse ante los inminentes cambios que pueden afectar a diversas regiones del mundo.
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