La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha lanzado una alarmante advertencia sobre la situación de la productividad en México, indicando que se ha mantenido estancada en los últimos años. La clave para revitalizar este aspecto crítico de la economía nacional radica en mejorar el capital humano. En su más reciente informe, titulado “Los fundamentos del crecimiento y la competitividad 2026”, la OCDE ofrece un conjunto de recomendaciones que podrían ayudar a México y a otros países a desarrollar su productividad de manera efectiva.
Una de las propuestas centrales sugiere la creación de una red de cuidados a nivel federal, diseñada para facilitar la incorporación de las mujeres al mercado laboral remunerado. Este aspecto es fundamental, ya que la participación femenina en la fuerza laboral en México se encuentra en un preocupante 50%, cifra que claramente está por debajo de la media en otros países de la OCDE y América Latina. A pesar de que la tasa de desempleo está en niveles históricamente bajos, la OCDE señala que las responsabilidades domésticas y de cuidado continúan recayendo desproporcionadamente sobre las mujeres, limitando su acceso tanto a la educación como al empleo.
En el ámbito educativo, la OCDE argumenta que es esencial mejorar el capital humano para reactivar la productividad nacional. Recomienda identificar a estudiantes que necesiten apoyo y ofrecer tutorías específicas, además de fortalecer la colaboración entre instituciones educativas y empresas para alinear el currículo universitario con las demandas del mercado laboral. El estudio revela que, aunque la educación en México es prácticamente universal, un alto porcentaje de estudiantes abandona el sistema antes de completar la secundaria. Esta falta de habilidades es reconocida por el 75% de los empleadores, quienes informan dificultades para cubrir vacantes.
Otro punto crucial es la informalidad en la economía, que afecta gravemente la productividad del país. La OCDE destaca que cerca del 55% de los trabajadores en México son informales, un porcentaje sumamente elevado en comparación con otros países de la organización. Esta situación no solo limita las oportunidades de crecimiento económico, sino que también debilita la recaudación fiscal. Por lo tanto, se sugiere implementar una estrategia integral que contemple la simplificación y digitalización de los procedimientos de registro empresarial, y que ofrezca apoyo a los hogares de bajos recursos.
En términos de energía, es urgente desbloquear la inversión privada en energías renovables, creando un marco regulatorio que incentive la participación del sector privado y priorice la infraestructura pública en transmisión y distribución eléctrica. La OCDE apunta que México posee un gran potencial en energías renovables, muchas de las cuales aún permanecen sin aprovechar. La adversidad de la incertidumbre regulatoria se refleja en una disminución de electricidad generada a partir de fuentes limpias, lo que repercute negativamente tanto en la seguridad energética como en la competitividad del país.
Por último, es fundamental abordar las importantes brechas en materia de infraestructura y logística, que obstaculizan la inversión y acentúan las disparidades regionales en México. La falta de un análisis transparente de los costos y beneficios en los proyectos de infraestructura ha contribuido a que muchas de las iniciativas lanzadas en los últimos años no hayan mostrado resultados óptimos.
En resumen, la OCDE ofrece un diagnóstico exhaustivo y recomendaciones concretas para revitalizar la productividad en México, poniendo un fuerte énfasis en la educación, la inclusión laboral de las mujeres, la formalización de la economía y la inversión en energías renovables. Actuar sobre estos puntos no solo beneficiaría a la economía nacional, sino que también contribuiría a cerrar la brecha existente con las economías más avanzadas del mundo.
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