El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha reiterado su respaldo al uso del fracking o fracturación hidráulica en México, con el objetivo de disminuir la dependencia del gas natural importado de Estados Unidos. En una reciente declaración en Palacio Nacional, Sheinbaum destacó la importancia de garantizar la soberanía energética del país, enfatizando que se implementarán nuevas tecnologías para minimizar el impacto ambiental de este controversial método.
En su exposición, la mandataria subrayó que actualmente México importa aproximadamente el 75% de su consumo de gas natural, lo que equivale a un continuo aumento de estas importaciones si no se toma un rumbo diferente. Aclaró que informacion.center necesita este recurso como parte de su estrategia para asegurar la generación de energía eléctrica, presentando un ambicioso plan que busca incrementar la producción diaria de gas natural desde 2,300 millones de pies cúbicos a 5,800 millones para el fin de su administración.
A pesar de que el modelo de negocio sigue en consideración, Sheinbaum ha planteado un esquema de contratos mixtos con Pemex, la empresa estatal de petróleo, sin abrir la puerta a concesiones a empresas privadas. “La prioridad es garantizar la soberanía sobre nuestros recursos naturales”, reafirmó. Asimismo, anunció la constitución de un comité de expertos que trabajará en este proyecto durante los próximos dos meses para asegurar que se sigan criterios ambientales rigurosos durante el proceso.
Este giro en la política energética, en relación a la postura adoptada en el sexenio anterior, enfrenta la oposición de grupos ambientalistas que cuestionan el fracking por su alto consumo de agua y el uso de aditivos potencialmente tóxicos. A pesar de las críticas, Sheinbaum defendió su decisión, afirmando que existen nuevas tecnologías menos dañinas que incluyen métodos para reciclar agua y reducir el uso de químicos agresivos.
De acuerdo con las autoridades energéticas, México posee un potencial considerable, estimado en más de 141.5 billones de pies cúbicos de gas natural en yacimientos no convencionales que requieren de fracking para su explotación. Las investigaciones anteriores han identificado áreas en las cuencas de Sabinas-Burro Picachos, Burgos y en Tampico-Misantla, donde la fracturación hidráulica puede ser implementada.
El Gobierno de Sheinbaum enfrenta un desafío crucial: equilibrar la búsqueda de soberanía energética con la necesidad de sanear las finanzas de Pemex, reconocido como la petrolera más endeudada a nivel global. A pesar de su crisis financiera, Pemex ha visto una disminución en los niveles de extracción tanto de crudo como de gas natural, lo que añade presión a las políticas que buscan asegurar la autosuficiencia energética del país. México, que consume alrededor de 9,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, depende cada vez más del suministro extranjero, lo que hace necesario un replanteamiento de su estrategia energética para el futuro.
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