Habitantes del municipio de Pajapan, en el estado de Veracruz, han alzado su voz en una movilización significativa, demandando respuestas efectivas de las autoridades ante los serios daños provocados por un derrame de hidrocarburo en el Golfo de México. Este incidente ha impactado gravemente su entorno y ha afectado sus principales actividades económicas, como la pesca y el turismo.
Bajo la consigna “Marcha por el mar y la laguna”, cerca de un centenar de pescadores, transportistas, restauranteros y comerciantes unieron fuerzas, marchando desde la cabecera municipal hacia Playa Linda. En su recorrido, pasaron por comunidades como San Juan Volador, Bajatapan y Tecolapan, haciendo palpable su urgencia por una acción gubernamental más eficaz. “Sin mar limpio no hay sustento”, fueron las palabras que resonaron entre los manifestantes, quienes exigieron abordajes más contundentes a un problema que persiste desde hace más de un mes.
Entre las demandas principales se encuentran la limpieza integral de playas y lagunas, un monitoreo constante de la situación, así como apoyos económicos para los sectores afectados. Además, solicitan transparencia sobre las causas del derrame y la identificación de los responsables.
En respuesta a la situación, el Grupo Interinstitucional (GI), conformado por diversas dependencias federales y autoridades locales, anunció avances en el operativo de limpieza. Hasta ahora, de las 48 playas intervenidas, 32 han sido declaradas libres de residuos tras un esfuerzo de contención y vigilancia. Este trabajo ha derivado en la recolección de 894.2 toneladas de hidrocarburo, donde 853.6 toneladas fueron removidas de las playas y 40.6 del mar.
Por otro lado, como parte de una estrategia a largo plazo, el gobierno federal ha decidido implementar un Observatorio Permanente del Golfo de México. Este observatorio, coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), funcionará mediante un modelo colaborativo que involucrará a la academia, el sector privado y las autoridades. Entre las innovaciones previstas, se incluyen instalaciones como boyas oceanográficas y estaciones meteorológicas, las cuales ayudarán a generar información científica en tiempo real sobre el cambio climático, la biodiversidad y los riesgos ambientales en la región.
Adicionalmente, se han desarrollado iniciativas por parte de organizaciones y comunidades locales para crear un mapa colaborativo que documente los sitios afectados. Actualmente, se estima que al menos 933 kilómetros de litoral, desde Tabasco hasta Tamaulipas, han sido impactados, abarcando tanto áreas marinas como costeras. Las organizaciones civiles han señalado que el derrame habría comenzado a principios de febrero, cuando se identificaron anomalías vinculadas a hidrocarburos en las costas de Tabasco y Campeche.
A medida que la comunidad continúa llamando la atención sobre este urgente problema, queda claro que la situación requiere un enfoque integral y sostenido para restaurar la salud del ecosistema y los medios de vida de quienes dependen de él. Los próximos días serán cruciales para que las autoridades respondan a las demandas de una población que ya ha visto demasiado daño a su entorno natural.
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