La reciente llegada de Bestizo a México, un vino de Bodegas Emilio Moro, marca un paso significativo no solo en términos comerciales, sino en el diálogo cultural que rodea la gastronomía del país. Presentado en la Ciudad de México por Javier Moro Espinosa, presidente de la bodega, este vino busca establecer conexiones más allá de la simple oferta de un producto.
Bestizo, como primer tinto de Bodegas Emilio Moro de El Bierzo, está elaborado con 100% uva Mencía. Esta etiqueta se concibe como un medio para tender puentes, conectar historias y representarse como una botella para compartir en lugar de un vino que imponga su presencia. Su perfil aromático, que incluye fruta roja y negra mezclada con notas florales y minerales, se alinea con el concepto de un vino gastronómico que complementa las experiencias en la mesa. La bodega reconoce que en México, la cultura de compartir la mesa es un elemento central de la vida social, lo que sitúa a Bestizo en un entorno propicio para su recepción.
La introducción de Bestizo también significa un movimiento estratégico dentro de Bodegas Emilio Moro, que históricamente ha estado asociada a Ribera del Duero. Esta nueva etiqueta, hecha en El Bierzo, representa una expansión dentro del mapa vitivinícola, enfatizando la diversidad que puede ofrecer la Mencía. La presencia de Javier Moro en la presentación del vino no solo frecuenta la formalidad de un lanzamiento, sino también un gesto de cercanía hacia un mercado que aprecia el vino como parte intrínseca del acto de compartir.
El portafolio de Bodegas Emilio Moro es amplio y variado, presentado en la degustación con etiquetas emblemáticas como La Revelía, Emilio Moro y Malleolus, demostrando que su historia no se limita a una sola denominación. Bestizo entra así como una pieza con esencia propia, parte de una narrativa que busca dialogar con diferentes comunidades y tradiciones vitivinícolas sin perder la continuidad de su origen.
Fundada en 1891, Bodegas Emilio Moro ha transmitido el amor por el vino a través de generaciones, alcanzando en la actualidad la tercera generación en la dirección. Con unas 300 hectáreas de viñedo propio, la bodega continúa su expansión. Desde 2016, ha desarrollado un proyecto en El Bierzo, donde produce vinos blancos 100% godello, un contexto que enriquece el entendimiento de Bestizo.
A medida que el paladar mexicano se diversifica, Bestizo emerge como una opción no solo para degustar, sino para experimentar la rica cultura en torno a la mesa. Sin duda, su llegada es un paso hacia una mayor apreciación del vino en la vida diaria de los mexicanos.
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