La colaboración entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) persigue un objetivo crucial: incrementar la afiliación de las personas trabajadoras del hogar en México. Actualmente, este sector presenta una alarmante tasa de aseguramiento del 2.9%, cifra que se mantiene en niveles críticamente bajos a pesar de que la ley mexicana reconoce este derecho como obligatorio.
Según declaraciones de Pedro Américo Furtado, representante de la OIT para México y Cuba, el gobierno ha comenzado a investigar las razones detrás de esta falta de crecimiento sostenido en el registro de afiliados. Entre los factores identificados, destacan la desinformación respecto al proceso, mitos sobre los costos y beneficios de la afiliación, y un palpable temor por parte de los empleadores ante posibles sanciones.
Para facilitar el registro, el Estado mexicano ha implementado herramientas tecnológicas que permiten realizar el registro de trabajadores en un lapso de entre cinco y siete minutos. Estas innovaciones incluyen el uso de sistemas de pago electrónico, como CODI, destinados a simplificar el flujo de pagos y eliminar las barreras administrativas que solían complicar este trámite vital.
El pasado 25 de marzo, se llevó a cabo una jornada de afiliación masiva, conocida como “Afiliatón”, que reunió al IMSS y al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Durante este evento se instalaron módulos de atención para resolver dudas y gestionar registros de manera inmediata. Además, diversas empresas y organismos, incluidas entidades de las Naciones Unidas, se han sumado para facilitar la afiliación dentro de sus espacios de trabajo.
El IMSS ha respondido a esta situación con talleres informativos dirigidos a empleadores y centros laborales, donde se expone el panorama de riesgos financieros que enfrentan si no cuentan con la afiliación vigente. Por ejemplo, en casos de accidentes laborales, el patrón podría ser responsable de cubrir la totalidad de los gastos médicos y las indemnizaciones, que en otras circunstancias serían absorbidas por el instituto.
Un dato interesante que arrojan las estadísticas del IMSS revela que el grupo etario con mayor afiliación se encuentra entre los 59 y 71 años. Esta tendencia sugiere que la inclusión en el sistema de seguridad social se produce con mayor frecuencia cuando los trabajadores están próximos a la jubilación, lo que denota una visión de la seguridad social centrada más en el retiro que en la cobertura de riesgos presentes.
Ante este panorama, la OIT y el IMSS están uniendo esfuerzos con empresas de distintos sectores para que actúen como centros de información y faciliten el proceso de afiliación. El objetivo es claro: consolidar políticas públicas efectivas que rectifiquen los mecanismos actuales e instalen una cultura de prevención laboral.
Este esfuerzo conjunto no solo busca elevar la tasa de afiliación, sino también brindar a un sector históricamente marginado acceso a derechos fundamentales que les permitan garantizar su seguridad y bienestar. La implicación de diversas entidades en esta tarea es un paso significativo hacia el reconocimiento y protección de los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar en México.
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