Grandes multitudes se manifestaron el sábado en Estados Unidos y en varias ciudades del mundo en contra del presidente Donald Trump, expresando su indignación por su estilo autoritario de gobierno, sus estrictas políticas migratorias y la reciente guerra con Irán. Este evento marcó la tercera serie de protestas bajo el movimiento “No Kings” (Sin Reyes), que ha cobrado fuerza en los últimos meses como respuesta a la gestión de Trump desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025.
Los organizadores del movimiento habían anticipado la participación de millones, lo cual se refleja en el impacto de las protestas, que abarcaron desde grandes metrópolis hasta pequeños pueblos. En ciudades como Nueva York, decenas de miles de personas, incluido el aclamado actor Robert De Niro, se reunieron para manifestar su descontento. De Niro, reconocido por su postura crítica hacia Trump, lo tildó de “amenaza existencial” para la libertad y la seguridad del país.
Las manifestaciones se extendieron desde Atlanta hasta San Diego, y se preveía que ciudadanos de Alaska se unieran más tarde. Marc McCaughey, un veterano militar en Atlanta, subrayó que “ningún país puede gobernar sin el consentimiento del pueblo”. En Washington, los manifestantes marcharon hacia el Monumento a Lincoln, un simbólico lugar de protesta por los derechos civiles en el pasado.
El descontento hacia Trump no se limitó a Estados Unidos; también se realizaron manifestaciones en diversas ciudades europeas como Ámsterdam, Madrid y Roma, donde aproximadamente 20,000 personas marcharon bajo un dispositivo policial considerable. Andrea Nossa, un investigador italiano, enfatizó la oposición a un mundo conducido por líderes que toman decisiones desde las alturas.
Las manifestaciones anteriores del movimiento “No Kings”, organizadas en junio y octubre, lograron reunir varios millones de participantes. Se esperaba que esta última movilización, impulsada por un índice de aprobación de Trump de alrededor del 40% y las inminentes elecciones de mitad de mandato donde los republicanos podrían perder el control de ambas cámaras, fuese aún más masiva. Los detractores de Trump critican su uso de decretos ejecutivos y su manejo del Departamento de Justicia, junto con su postura de negación frente al cambio climático y su enfoque divisivo en cuestiones de diversidad racial y de género.
Naveed Shah, de la asociación de veteranos Common Defense, expresó su preocupación por el aumento del militarismo en la administración Trump, afirmando que “en casa, hemos sido testigos de cómo ciudadanos fueron asesinados en las calles por fuerzas militarizadas”. Este tipo de declaraciones ponen de relieve la urgencia que sienten muchos manifestantes ante el clima político actual.
Minnesota, que se ha convertido en un epicentro del debate sobre la represión migratoria, se destacó en las protestas. El icónico rockero Bruce Springsteen actuó en la ciudad gemela de St. Paul, interpretando una emotiva balada en memoria de ciudadanos estadounidenses que perdieron la vida durante operativos de inmigración. Su mensaje de recordación y resistencia resonó entre miles de asistentes.
En total, se reportaron más de 3,000 manifestaciones organizadas en diversas localidades, incluyendo áreas rurales. Los organizadores afirmaron que un tercio de los participantes no residía en grandes urbes, lo que refleja una amplia disconformidad generalizada con la administración actual.
Las protestas del sábado revelaron un país polarizado. Mientras algunos continúan apoyando el lema “Make America Great Again”, otros se rebelan enérgicamente contra lo que consideran un autoritarismo creciente. Las dinámicas políticas en Estados Unidos son complejas y, mientras se prepara el escenario para las elecciones de noviembre, es evidente que la oposición a Trump sigue tomando fuerza en las calles y en el corazón de los ciudadanos.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























