El reciente avance en el Estado de México marca un hito en el ámbito funerario y ambiental. El Congreso del Edomex ha aprobado nuevas leyes que establecen los “Panteones Ecológicos”, una alternativa sostenible frente a la inhumación tradicional. Esta reforma, promovida por la gobernadora Delfina Gómez, tiene como objetivo eliminar el uso de materiales contaminantes en los servicios funerarios, un paso significativo para la protección del medio ambiente.
La legislación modifica el Código para la Biodiversidad y la Ley Orgánica Municipal, exigiendo que los nuevos cementerios integren áreas de inhumación verde. Se prohíbe el uso de concreto, mármol y metales pesados, materiales que obstaculizan la regeneración del suelo. Estos panteones están diseñados como zonas de preservación ecológica, donde se busca la reincorporación natural del cuerpo a la tierra, funcionando similar a bosques conservados que priorizan la restauración del hábitat local.
Para que estas instalaciones cumplan con la normativa, deberán seguir ciertas directrices. Se prohíbe el embalsamamiento con formaldehído y otros químicos antes de las 48 horas de la inhumación. Además, se utilizarán exclusivamente materiales biodegradables como ataúdes y urnas que se integren de manera natural al suelo. La iniciativa también fomenta la reforestación y la implementación de planes de revegetación con especies nativas, así como la georreferenciación de sepulturas para mantener un registro digital de las inhumaciones, evitando la necesidad de monumentos de piedra.
Las nuevas regulaciones otorgan a los ayuntamientos la responsabilidad de concesionar o administrar estos panteones ecológicos. Esta transición hacia modelos más sostenibles será obligatoria para las nuevas concesiones municipales. Se estipula que los costos de los servicios en estos cementerios se adaptarán a los reglamentos municipales, buscando ser competitivos respecto a la inhumación tradicional.
Es crucial que se cumplan las normas sanitarias actuales, especialmente en casos de fallecimientos relacionados con enfermedades infectocontagiosas. Esta iniciativa, que se materializa en el marco de un cambio hacia la sostenibilidad, no solo pretende reducir la huella de carbono —considerando que una cremación promedio libera hasta 400 kilos de dióxido de carbono— sino que aspira a convertir los cementerios en verdaderos pulmones verdes.
La implementación de estos espacios permitirá que el descanso final de los ciudadanos no se limite a una plancha de concreto, sino que contribuya activamente a la creación de hábitats protegidos bajo supervisión municipal. En este sentido, los municipios deberán revisar sus reglamentos internos para asegurar que los materiales utilizados en sudarios y urnas cumplan con las certificaciones de biodegradabilidad exigidas por las autoridades medioambientales.
De este modo, el futuro de la disposición de restos humanos en el Estado de México avanza hacia la restauración ambiental obligatoria, asegurando que los cementerios se conviertan en espacios de conservación y respeto por el entorno.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























