Kotoha Yokozawa, una diseñadora de 34 años con un notable historial en el equipo de diseño de Uniqlo, ha capturado la atención del mundo de la moda en su primer desfile en cuatro años. Originaria de Nishi-Shinjuku, un barrio ajetreado y lleno de turistas en Tokio, Yokozawa se inspira en la vida vibrante que la rodea: desde los festejos de quienes disfrutan de chuhai hasta los deportistas vestidos con colores vibrantes que se preparan para el Maratón de Tokio.
“Me encanta esa apariencia ligeramente desajustada de los corredores, como si hubieran combinado varias prendas para hacerlas funcionar”, comparte Yokozawa entre bastidores. Esta visión se traduce en una colección que cobra vida en una paleta confiada, destacando tonos de fucsia, mandarina, menta y limón. Su propuesta es una celebración deportiva que encapsula la energía agitada de la capital japonesa.
La colección presenta las emblemáticas blusas con pliegues elásticos de la marca, combinadas con faldas transparentes y cardigans ajustados. Aunque algunas piezas, como una chaqueta esponjosa y pantalones de yoga algo comunes, no destacan tanto, los momentos más impactantes incluyen piezas masculinas futuristas y vestidos esculpidos con recortes de tela, un toque ingenioso que Yokozawa desarrolló desde sus inicios. “Cuando empecé mi marca, no contaba con los recursos para encargar a una fábrica y no sabía mucho de patrones. Así que lo hacía yo misma y reutilizaba tela sobrante”, revela.
El espectáculo se destaca no solo por su confección, sino también por su escenografía innovadora: dos furgonetas de comida y un tuk-tuk adornaron el noveno piso del edificio Hikarie en Shibuya, mientras que el pasillo estaba alineado con bolardos de tráfico y exuberantes plantas. En un guiño a la cultura Y2K, los modelos llevaban pedómetros de plástico o tamagotchis en sus cinturas. “Disfruto tanto creando espacios, props y pequeños souvenirs como haciendo ropa. Son esenciales para mi trabajo”, afirma Yokozawa. “Mostrar simplemente ropa no es lo que me apasiona de la moda, sino cómo estos elementos coexisten en un paisaje.”
Esta colección, presentada en un contexto dinámico y lleno de vida, resuena con la esencia de una ciudad que nunca duerme, convirtiéndose en un espectáculo visual y emocional que desafía las convenciones de la moda moderna.
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