La riqueza lingüística de Oaxaca enfrenta un desafío crítico en la actualidad. Seis variantes del zapoteco, cuyas peculiaridades están poco documentadas y poseen un número muy limitado de hablantes, están en el centro de un ambicioso proyecto académico. Este esfuerzo no solo busca frenar la desaparición de estas lenguas, sino también preservar el invaluable conocimiento ambiental que encierran sus vocablos.
Desde agosto de 2024, la iniciativa ha sido liderada por la reconocida lingüista Rosemary Beam de Azcona, del Posgrado en Lingüística de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. El proyecto está programado para culminar en 2026, año en el que esperamos contar con una revalorización del zapoteco y su importancia cultural.
Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 7.3 millones de personas en México, de tres años y más, hablan alguna lengua indígena, constituyendo alrededor del 6% de la población en ese rango. Específicamente, el zapoteco, que en realidad abarca un conjunto diverso de lenguas, cuenta con más de 400,000 hablantes en informacion.center, concentrándose principalmente en Oaxaca. Sin embargo, esta cifra global oculta una situación preocupante: algunas variantes del zapoteco apenas tienen decenas o incluso menos de diez hablantes.
Entre estas lenguas en riesgo de extinción se encuentran el Xkissia o diatse’ea (zapoteco de Coyachilla), Zhiaza —con solo cuatro hablantes—, así como el Ri’dx, Rizh y el Dise, esta última hablada por entre 30 y 40 personas. Estos dialectos se encuentran en municipios como Zimatlán de Álvarez, San Miguel Mixtepec y Villa Sola de Vega.
El objetivo del proyecto va más allá de simplemente documentar gramáticas y vocabularios; se enfoca en recuperar el conocimiento ambiental presentes en estas lenguas, que incluye nombres de plantas, animales, ciclos agrícolas y elementos del entorno que constituyen la cosmovisión de sus comunidades. Especialistas han señalado que la pérdida de estas lenguas es un fenómeno multifacético. A pesar de que México reconoce 68 agrupaciones lingüísticas y 364 variantes, muchas están amenazadas debido a la falta de transmisión intergeneracional y políticas que han priorizado el español durante décadas.
Para los investigadores, la preservación de estas lenguas no puede imponerse desde el exterior; debe depender de las propias comunidades que las hablan. La extinción de cada lengua representa no solo la pérdida de un idioma, sino también de una única visión del mundo, así como el derecho fundamental de hablar y heredar la lengua materna.
La situación de las lenguas zapotecas es un claro recordatorio de la necesidad urgente de actuar para preservar la diversidad cultural y lingüística de México.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación










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