Las autoridades federales han confirmado oficialmente la entrega del cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a sus familiares. Esta decisión se llevó a cabo siguiendo los protocolos legales establecidos en México y se anunció durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Omar García Harfuch, titular de Seguridad, explicó que la Fiscalía General de la República finalizó la identificación de Oseguera en menos de 24 horas, un procedimiento habitual para los casos de fallecimientos bajo custodia estatal.
La muerte de “El Mencho” se produjo en un operativo de inteligencia militar en Tapalpa, Jalisco. Durante un enfrentamiento, su círculo de seguridad abrió fuego contra las fuerzas federales, resultando en heridas graves para él. Tras ser evacuado con vida por aire, falleció en el camino a la Ciudad de México. El enfrentamiento dejó un saldo preliminar de 55 muertos, incluyendo a 30 presuntos delincuentes y 25 elementos federales, además de un custodio y un agente ministerial.
La operación fue ejecutada por fuerzas especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea y agencias de inteligencia, con el apoyo de información internacional. En un contexto paralelo, también fue abatido Hugo H., conocido como “El Tuli”, un operador logístico clave del cártel. Este individuo coordinaba actividades delictivas en El Grullo, Jalisco, y en su captura, las autoridades aseguraron armas, efectivo superior a siete millones de pesos y 965,000 dólares.
Reacciones internacionales fueron inmediatas. Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, felicitó a las autoridades mexicanas por la operación, mientras que varias embajadas emitieron alertas para sus ciudadanos en México ante la ola de violencia que ha seguido a estos eventos. La muerte de Oseguera es considerada un punto crítico en la estrategia de seguridad nacional, dada su influencia en el narcotráfico internacional. Sin embargo, las autoridades reconocen que los disturbios posteriores reflejan la capacidad de respuesta de las estructuras delictivas y han preparado operaciones adicionales para estabilizar las regiones afectadas.
Este hecho marca un hito en la lucha contra el narcotráfico en México, aunque los sucesos violentos que han emergido tras la acción policial evidencian la complejidad de la situación. La consolidación del control del CJNG en múltiples áreas del país también resalta la necesidad de una estrategia integral que no solo ataque a los líderes, sino que también aborde las raíces del problema. La continuidad de los operativos es esencial para intentar mitigar el impacto de la violencia y restaurar la seguridad en las comunidades afectadas.
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